Mason Miller, el cerrador de Padres que vive con diabetes y persigue un récord en la México Series
Mason Miller, el cerrador estelar de los Padres de San Diego, se perfila este fin de semana a romper una marca de innings sin recibir carreras

El aire de la Ciudad de México tiene una densidad distinta, una que suele ser el verdugo de los lanzadores y el paraíso de los bateadores. Pero para Mason Miller, el cerrador estelar de los Padres de San Diego, la altitud es sólo otra variable en una ecuación que lleva resolviendo con perfección desde agosto pasado. Esta tarde de viernes, el hombre que hace ver las 100 millas por hora como un trámite rutinario cambió el diamante del Petco Park por el césped de la Liga Olmeca. Allí, la verdadera presión no venía de un bateador emergente, sino de las miradas de asombro de decenas de niños que lo observaban como a un gigante bajado del Olimpo.
Miller aterrizó en la capital mexicana en el momento más dulce de su carrera. Apenas el jueves por la tarde, en el inhóspito Coors Field de Denver, selló su noveno salvamento de la temporada tras retirar la novena entrada sin daño. Con ese cero, Miller alcanzó 33 innings y dos tercios consecutivas sin permitir carrera, igualando el récord histórico de la franquicia establecido por Cla Meredith en 2006. Lo hizo con apenas siete lanzamientos, una economía que refleja su dominio absoluto. Desde el 5 de agosto de 2025, nadie ha podido anotarle.
Emocionado de estar en México. Sé que es un país con mucha tradición en el futbol y el beisbol, y lo he sentido con muchos mexicanos que van a los juegos de los Padres en San Diego", confesó Miller en charla con Excélsior.
Mientras convivía con los pequeños de la Olmeca, lanzando pelotas suaves y firmando incluso los spikes de los más atrevidos, el diestro proyectaba una serenidad que compagina poco con la violencia de sus lanzamientos.
Es importante que se diviertan así como yo me estoy divirtiendo. Tienen muchas ocurrencias y me han hecho reír mucho".

Miller: 32 juegos de perfección
La racha de Miller es una anomalía en el beisbol moderno. En sus últimas 24 apariciones, sólo en una no registró ponches. En las 23 anteriores, 56 de sus 77 outs fueron por la vía del chocolate. Es, literalmente, un lanzador contra el que el contacto es un evento fortuito.
Empatar una marca o récord está bien, pero como todo deportista profesional quiero ir por el siguiente peldaño", señaló sobre la marca de Meredith. "Espero seguir con esta racha y continuar ayudando al equipo, que es lo más importante".
Los Padres han adoptado al público mexicano como parte de su ADN, y Miller es el rostro de un cuerpo de relevistas que ha encontrado la forma para sobrevivir y dotar de oxígeno a la ofensiva para lograr remontadas como la que consiguieron el jueves antes de viajar al sur del Río Bravo. San Diego lidera la MLB con victorias tras ir perdiendo por cuatro carreras o más, y Miller es el encargado de poner el candado cuando la épica se concreta. Ayer fue la sexta vez que ganaron un encuentross tras estar debajo en el marcador, consolidando a este equipo como el más resiliente del 2026.
Miller padece diabetes tipo 1
Sin embargo, el mayor triunfo de Miller no figura en las estadísticas de MLB. Para entender su paz actual hay que viajar a 2028 cuando se encontraba en su segundo año en la Universidad de Waynesburg. En aquel entonces, Miller era un lanzador de División III que veía cómo su carrera se desvanecía. Perdió 11 kilos, su velocidad bajó drásticamente y su efectividad se hundió por encima de 7.00. El diagnóstico llegó de forma accidental durante una prueba médica para una pasantía financiera. Los estudio de laboratorio revelaron diabetes tipo 1, algo de lo que Miller no había escuchado hablar.
La diabetes tipo 1 es una condición donde el páncreas produce poca o ninguna insulina, la hormona necesaria para que el azúcar en la sangre entre en las células y produzca energía. En México, esta enfermedad es una crisis de salud pública, siendo la segunda causa de muerte. Miller, lejos de rendirse, utilizó la tecnología y la disciplina para reconstruirse. Hoy utiliza un monitor continuo de glucosa Dexcom G7 que le permite ajustar su dieta y esfuerzo en tiempo real mientras está en la loma.
Estaba agotado todo el tiempo, pero nunca imaginé que pudiera ser diabetes. Aprender a controlarla ha sido un trabajo muy duro, pero también me ha dado disciplina". Desde su diagnóstico, Miller no sólo recuperó su peso, sino que sumó masa muscular y una velocidad que ahora aterroriza a las Grandes Ligas.

Al final de la tarde en la Liga Olmeca, Miller se despidió de los niños pidiéndoles que no dejen de "divertirse".
Cuando este fin de semana suba al montículo del estadio Alfredo Harp Helú para lanzar por Padres contra los Diamondbacks en la MLB México City Series, Mason Miller tendrá la oportunidad de reescribir los libros de historia de los Padres y dejar una parte de su legado en nuestro país.
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