Laila Edwards rompe la barrera del color: primera afroamericana en el equipo de hockey de EU que disputará los Olímpicos 

El camino de Edwards hacia Milán-Cortina también encontró eco fuera del hielo, con el respaldo público y económico de los hermanos Kelce

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Laila Edwards se convertirá en la primera jugadora afroamericana en el equipo nacional de hockey sobre hielo de Estados UnidosCortesía Team USA

Laila Edwards no sólo llegará a Milán Cortina como una de las jugadoras más jóvenes del plantel estadunidense. Lo hará como una figura histórica. A sus 21 años, la defensora será la primera mujer afroamericana en integrar la selección femenina de hockey de Estados Unidos en unos Juegos Olímpicos, un hito para un deporte que durante décadas avanzó con lentitud en materia de diversidad.

Edwards nació en Ohio y creció en Cleveland Heights, una ciudad marcada por la tradición deportiva. Su camino, sin embargo, estuvo lejos de ser convencional. Comenzó a jugar hockey a los tres años, impulsada por su padre Robert y siguiendo los pasos de su hermano mayor. El talento apareció temprano y obligó a decisiones difíciles. A los 11 años ya competía con rivales mayores y poco después dejó casa para integrarse a programas de desarrollo de élite en Pittsburgh y más tarde en la Bishop Kearney Selects Academy de Nueva York.

La familia la vio crecer a distancia mientras Edwards se adaptaba a entornos exigentes, cambios físicos bruscos y a la realidad de ser una atleta negra en un deporte predominantemente blanco.

“Para superar lo que hay que superar en este deporte, hay que ser fuerte”, dijo Edwards en un artículo publicado por AP.

En la pista, su evolución fue acelerada. Con 1.85 metros y 88 kilos, combina presencia física con movilidad y un potente disparo. Debutó con la selección nacional como delantera y fue nombrada MVP del Mundial 2024, pese a la derrota ante Canadá. Después vino el reto mayor. El cambio a defensora. La adaptación no fue inmediata, pero cerró el último Mundial con un gol, 3 asistencias y una medalla de oro.

“No tuve mi mejor torneo, pero aprendí”, explicó. “Eso también cuenta como una victoria”.

Dentro del vestuario, su impacto es evidente. Hilary Knight, capitana del equipo y referente del hockey femenino estadunidense, no dudó en marcarla como una jugadora generacional.

Como anticipo de lo que viene, USA Hockey llevó un evento internacional a Cleveland. Allí, Edwards patinó frente a su gente, dio una asistencia en la victoria 4-1 sobre Canadá en la Rivalry Series y selló un regreso simbólico a la ciudad donde empezó todo, esta vez como figura central del proyecto olímpico. 

El respaldo de los hermanos Kelce

La historia de Edwards también encontró eco fuera del hockey. Travis y Jason Kelce, estrellas de la NFL y originarios de Cleveland Heights, la mencionaron públicamente cuando fue convocada por primera vez a la selección nacional en 2023, destacando el significado histórico de su presencia.

El vínculo creció con el tiempo. Tras su clasificación olímpica, la familia Edwards lanzó una campaña de GoFundMe para poder viajar a Milán y acompañarla. Travis Kelce donó de manera directa y se mantuvo en contacto para ofrecer más apoyo.

“Son grandes atletas, pero sobre todo buenas personas”, dijo Edwards.

Hasta esta semana, la recaudación superaba los 47,000 dólares, cerca del objetivo final. Una cifra que refleja algo más amplio que la ayuda económica. El respaldo a una atleta que no solo representará a Estados Unidos en el hielo, sino también a una nueva generación que empieza a verse reflejada en un deporte que durante años les fue ajeno.