El pasado de Jorge Sánchez: pobreza, resistencia y las hamburguesas más sabrosas de su vida
El jugador mexicano se embarcó en una nueva aventura en el PAOK de Grecia, pero ¿por qué lucha tanto por seguir a pesar de las críticas? Quizá la respuesta está en su pasado.

En el fútbol mexicano, pocos nombres activan el paredón de las redes sociales con tanta rapidez como el de Jorge Sánchez. Se le juzga por un mal centro, por una marca perdida o por la inconsistencia que lo ha vuelto el blanco favorito de los dardos. Sin embargo, mientras el juicio público se queda en la superficie, su verdadera historia se escribió mucho antes, en las calles polvorientas de Torreón, donde el éxito no se medía en trofeos, sino en platos de comida.
Jorge Sánchez nació en 1997, en un Coahuila que no regala nada. Antes de calzarse los tachones de marca y vestir las sedas del Ajax o el Porto, trabajaba en los parques paseando a las personas sobre los lomos de los ponis. El sol del norte aprieta más fuerte, curte, agrieta la piel, pero al mismo tiempo la hace resistente como el alma. El jovencito Jorge Sánchez cuidaba animales para que otros niños se divirtieran, mientras en su propia casa el silencio de la alacena vacía era el motivo de sus preocupaciones. "Vengo de abajo", confiesa con una honestidad que desarma. "A veces no había ni para un plato de comida".
EL BANQUETE DE HAMBURGUESAS
Cuando debutó con Santos Laguna en 2016, el mundo vio a un joven lateral con proyección. Pero había algo más. Su primer fue de apenas 1,500 pesos. Para el chico de Torreón, era una fortuna.
Corrió al puesto más cercano. "Compré unas hamburguesas que siempre se me antojaban y un refresco. Es la comida que más rica que me ha sabido en la vida", recuerda. Aquel festín no era sólo alimento; era el trofeo a años de ver pasar la comida desde la vitrina de la carencia.
La resiliencia de Sánchez no solo fue física, sino emocional. Creció guiado por la mano firme de su madre, su brújula en un entorno donde su padre estuvo ausente en los momentos clave de su formación inicial.
"Cada que ganaba dinero, se lo daba a mi madre. En casa no teníamos muebles, éramos muy pobres. Fui comprando poco a poco hasta sentir que llegar a casa me gustaba".
DISCIPLINA DE VIDA
Esa disciplina de ahorro y gratitud fue la que lo llevó a resistir la presión de clubes gigantes como el América y el Cruz Azul. A pesar de ser señalado por la afición como un jugador mediocre, los seleccionadores ven algo que el ojo del fanático ignora: una mentalidad de hierro. Quien ha trabajado paseando ponis para sobrevivir, no le teme a un abucheo.
Tras pasar por instituciones históricas como el Ajax y el Porto, Jorge Sánchez inicia una nueva aventura en el PAOK de Grecia. Será su tercer equipo en el Viejo Continente, un hito que pocos futbolistas mexicanos pueden presumir.
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Para muchos, seguirá siendo el jugador de los errores técnicos. Pero para él, cada vez que pisa un campo en Europa, el eco de los cascos de los ponis en Torreón y el sabor de aquella primera hamburguesa le recuerdan que ya ganó.
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