Kenneth Walker III rompe la era de los quarterbacks y es el MVP del Super Bowl LX

El corredor de los Seahawks fue nombrado Jugador Más Valioso tras una actuación histórica que devolvió el protagonismo al juego terrestre, algo que no ocurría desde finales de los noventa en el Super Bowl.

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El corredor de los Seahawks fue nombrado Jugador Más Valioso tras una actuación histórica que devolvió el protagonismo al juego terrestre, algo que no ocurría desde finales de los noventa en el Super Bowl.AFP

Después de una semana entera dominada por el debate alrededor de los quarterbacks, el Jugador Más Valioso del Super Bowl LX terminó siendo alguien más. Kenneth Walker III, corredor de los Seattle Seahawks, fue elegido MVP tras una actuación que rompió el guion, desplazó los reflectores y definió el campeonato en la victoria 29-13 sobre los New England Patriots.

Walker se convirtió en el primer corredor en ganar el MVP del Super Bowl desde Terrell Davis en el Super Bowl XXXII, un dato que por sí solo explica la dimensión de su noche. En una liga marcada por el juego aéreo, las cifras de pase y el protagonismo de los mariscales, el premio volvió a recaer en un corredor que cargó con la ofensiva.

Las estadísticas respaldaron la decisión. Walker terminó con 135 yardas por tierra en 27 acarreos, además de 26 yardas por recepción, para un total de 161 yardas desde la línea de scrimmage. Fue la mayor cantidad de yardas terrestres registrada por un jugador en el Super Bowl desde la actuación histórica de Davis, y una de las presentaciones más dominantes para un corredor en la era moderna del juego.

Más allá del volumen, el reconocimiento también premió el impacto y el momento. Durante la primera mitad, Walker superó él solo a toda la ofensiva de New England en yardas totales y se convirtió en apenas el tercer jugador en la historia del Super Bowl con múltiples acarreos de 25 o más yardas en un mismo partido. Al descanso, ya sumaba 94 yardas, la segunda cifra más alta para un jugador en una primera mitad de Super Bowl.

El MVP también fue un reflejo de su recorrido en la postemporada. Walker cerró los playoffs con 313 yardas terrestres, quedándose a solo cinco del récord de franquicia establecido por Marshawn Lynch en 2014. Además, se convirtió en el primer jugador en la historia de Seattle con tres partidos consecutivos de playoffs superando las 100 yardas desde la línea de scrimmage.

Todo esto ocurrió en un momento clave de su carrera. Walker asumió el rol principal en la postemporada tras la lesión de Zach Charbonnet, y respondió con consistencia, resistencia y producción bajo la máxima presión. Mientras las cámaras buscaban historias alrededor de Sam Darnold o Jaxon Smith-Njigba, Walker eligió hablar con el balón.

Con la agencia libre en el horizonte y tras cerrar el último año de su contrato de novato, el MVP del Super Bowl LX no solo levantó el Trofeo Lombardi, también revalorizó su nombre en el mercado. Cuando dijo durante la semana que le gustaría quedarse en Seattle, lo hizo sin ruido. Después de esta actuación, el mensaje fue imposible de ignorar.