Los jugadores de Nueva Caledonia están impresionados con la seguridad en Guadalajara
En la antesala de su partido más importante, el equipo del archipiélago se asombra del trato que reciben de parte de las autoridades de la capital de Jalisco

GUADALAJARA.- En medio del ruido del repechaje en Guadalajara por un boleto a la Copa del Mundo, hay historias que no se miden en goles ni en estadísticas, sino en humanidad. Lejos de los reflectores, aparece Jorge Tapia, el hombre que se encarga de conducir el autobús de Nueva Caledonia, sin saberlo, también conduce una de las postales más nobles que ha dejado este torneo.
No habla de sistemas ni de figuras. Habla de miradas. De manos que se extienden. Porque cada vez que la selección de Nueva Caledonia sube al camión, ocurre algo que parece tan normal, pero que en estos tiempos se ha perdido.
Hace unos días se hizo viral un video en el que uno por uno, sin excepción, jugadores y cuerpo técnico se detienen, lo miran a los ojos y le estrechan la mano. “Su saludo es muy sincero, lo tratan muy bien a uno. Lo qué pasa es que no cualquier persona llega tan amable a saludar, lo ves como algo raro, no les importa que sea el que barre o maneja. Para mí es una nueva experiencia el traerlos y para ellos, los estadios se les hace algo espectacular al igual que las canchas de entrenamiento, van grabando todo y tienen un cara de asombro”, señaló Jorge Tapia en una charla con Excélsior.
Buscan el sueño de convertirse en la nación más pequeña en clasificar a una Copa del Mundo. Pero también entienden que el viaje no empieza en la cancha, sino desde que ponen un pie en el autobús. Como si cada saludo fuera una forma de agradecer el camino.
Ponen su música, la verdad no sé qué tipo de música sea, sé que es en francés pero muy a su ritmo, vienen cantado y son muy agradables. Se ve que están muy unidos, que disfrutan hacerlo es como si fueran en un paseo”.

Y mientras la ciudad los rodea con sirenas y escoltas, con la Guardia Nacional abriendo paso en cada traslado, ellos miran con asombro, casi con inocencia.
Para ellos es una novedad la seguridad que traemos alrededor del camión, vienen arriba del autobús grabando, haciendo tomas de cómo hacen los cortes de circulación y los cierres de las patrullas que trabajan en favor de su seguridad”, señala Tapia.
Por eso, cuando se sienta al volante, no sólo lleva a un equipo rumbo al partido más importante de su historia. Lleva a un grupo que, sin proponérselo, le recuerda que el futbol también se juega con el alma. Sin importar el resultado de esta noche, Nueva Caledonia deja algo más que su paso: deja una lección. De esas que no necesitan marcador. De esas que se quedan en la memoria de la gente.
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