Jerry Jones se resiste al retiro  y se aferra a un sueño que luce imposible

A los 83 años, Jerry Jones insiste en un objetivo que luce cada vez más lejano: superar a Robert Kraft en Super Bowls, mientras los Dallas Cowboys siguen atrapados en un ciclo de promesas, cambios constantes y ausencia de resultados reales.

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Jerry Jones, dueño de los Dallas Cowboys, insiste en un objetivo histórico mientras la franquicia sigue lejos de los Super Bowls.Reuters

A los 83 años, Jerry Jones decidió que no es momento de bajar la cortina, sino de subir aún más la apuesta. El dueño de los Dallas Cowboys volvió a dejar claro que no piensa retirarse hasta convertirse en el propietario con más Super Bowls en la historia de la NFL, una meta que, planteada así, suena menos a plan y más a un desafío frontal a la lógica.

Con 3 títulos ganados en los años noventa y ninguno en los últimos 30 años, la ambición de Jones no solo luce desfasada en el tiempo, sino casi imposible en un presente donde Dallas ni siquiera ha pisado una final de conferencia desde 1996, una sequía que ya forma parte del ADN contemporáneo de la franquicia.

Jones no habló de reconstrucciones graduales ni de procesos largos. Habló de legado, de retirarse como el máximo ganador, de dejar la NFL en la cima. El problema es que esa cima hoy tiene dueño y nombre completo: Robert Kraft, propietario de los New England Patriots, quien ha levantado 6 Super Bowls, el doble de los que presume Dallas en toda la era Jones y con opciones reales este invierno de sumar uno más.

El propio Jerry reconoce que “tiene trabajo por hacer”, aunque se coloca a sí mismo en “el segundo escalón”. Un segundo escalón que no se mueve desde hace décadas y que, con el paso del tiempo, empieza a parecer más un descanso prolongado que una verdadera rampa hacia la cima.

Mientras el discurso apunta a la historia, la realidad del equipo sigue contando otra cosa muy distinta. Los Cowboys cerraron la temporada con 7 triunfos, 1 empate y 9 derrotas, segundos en la NFC Este, bajo el mando del coach debutante Brian Schottenheimer, en un año que quedó lejos de las expectativas.

El cierre fue tan poco convincente que Dallas despidió a su coordinador defensivo Matt Eberflus tras permitir 511 puntos, la cifra más alta que ha recibido la franquicia en una sola campaña. De paso, los Cowboys entran a otro offseason buscando a su cuarto coordinador defensivo en cuatro años, una rotación que ya es parte del paisaje.

En ofensiva, el panorama tampoco ofrece certezas. George Pickens y Javonte Williams están encaminados a la agencia libre sin restricciones, y Dallas deberá decidir si utiliza la etiqueta de jugador franquicia o si vuelve a apostar por soluciones temporales. El capital de draft existe, pero llega con asterisco: el equipo cuenta con 2 selecciones de primera ronda en 2026, producto del canje que envió a Micah Parsons a los Green Bay Packers, una decisión que habla más de urgencia que de dominio.

Este receso es muy importante”, sentenció Jerry Jones. Y lo es, como lo han sido tantos otros en Dallas. Cada primavera se presenta como el punto de quiebre, como el inicio de algo grande, como la antesala del regreso a la élite. Sin embargo, los años pasan, las metas se mantienen intactas y los resultados siguen sin aparecer.

Jones quiere retirarse como el dueño más ganador de la NFL. El tiempo, la competencia y la historia reciente de los Cowboys sugieren lo contrario. Pero en Dallas, soñar en grande nunca ha sido el problema. El verdadero reto es despertar y convertir ese sueño, otra vez, en algo más que una frase ambiciosa frente a los micrófonos.