Isaac del Toro, la pieza que puede romper la Milán-San Remo para Tadej Pogacar
El mexicano Isaac del Toro llega en estado de gracia y apunta a ser el escudero clave de Tadej Pogacar en la Milán-San Remo 2026, una carrera que podría decidirse en la Cipressa si el UAE endurece el ritmo desde lejos

En el mundo del ciclismo, hay carreras que se corren con las piernas y otras que se escriben con paciencia. La Milán-San Remo pertenece a las segundas. Casi 230 km de contención, de cálculo, de energía guardada como si fuera un secreto. Y luego, en apenas 60 km, todo se desborda.
Ahí, donde la narrativa cambia de tono, aparece Isaac del Toro que para México deja de ser promesa y empieza a pesar en la balanza. El bajacaliforniano no será un ciclista más el sábado, puede convertirse en la pieza de la maquinaria que ayude a su compañero Tadej Pogacar alcanzar la meta en primer lugar.
¿Qué papel tendrá Isaac del Toro en la Milán-San Remo?
En el tablero del UAE Team Emirates-XRG, su función es clara aunque no menor. Ser el ritmo, el desgaste, el filo previo al ataque. Ser quien transforme la Cipressa de una subida amable en un filtro selectivo. Y eso, en San Remo, es alterar la historia.
Porque el plan gira alrededor de Tadej Pogacar, pero no depende sólo de él. El esloveno ya entendió que esta carrera no se gana siendo el más fuerte, sino siendo el más libre. Y para liberarse necesita que alguien rompa el orden antes. Ahí entra Del Toro.
El triunfo en la Tirreno-Adriático no fue una casualidad. Fue un aviso. Ganar la general y dominar clasificaciones no sólo habla de fondo, también de versatilidad. Escala, resiste y, si hace falta, remata. Ese perfil híbrido es oro en una carrera que ya no pertenece a los velocistas puros.
El año pasado, Pogacar dinamitó la lógica al atacar en la Cipressa. Lo hizo a un ritmo casi inhumano. 8:59 que reescribieron registros, pero no el resultado. Mathieu van der Poel resistió, se pegó como sombra y terminó imponiendo su ley en el sprint.

Esa imagen persigue al UAE.
La diferencia ahora es que el desgaste puede empezar antes y ser más profundo. Sin algunas piezas habituales, el equipo pierde nombres pero no necesariamente fuerza. Del Toro compensa desde otro lugar. No es un gregario clásico. Es un ciclista que puede seleccionar el grupo mientras todavía hay dudas. Puede sostener un paso que obligue a decidir. Seguir o ceder.
Y en San Remo, decidir tarde es perder.
Si Del Toro logra tensar la carrera en la Cipressa, Pogacar no tendrá que atacar contra un pelotón entero, sino contra un grupo reducido. Si lo consigue, el margen cambia. Si no, la historia vuelve a repetirse en el Poggio, donde las diferencias son mínimas y el sprint vuelve a ser territorio enemigo.
El propio Van der Poel lo entiende. Sabe que no se trata únicamente de seguir a Pogacar, sino de sobrevivir al contexto que su equipo imponga. Y ese contexto puede llevar acento mexicano.
Factor clima
Luego está el viento. Siempre el viento. Si sopla a favor, cada relevo de Del Toro puede ser una invitación a la fuga definitiva. Si castiga de frente, cualquier intento largo se convierte en una condena.
La Milán-San Remo "es una ópera", dijo alguna vez Mark Cavendish. Lenta, tensa, contenida. Y en toda ópera hay personajes que no cantan el aria final, pero sin ellos la escena no existe.
Isaac del Toro puede ser ese personaje. El que no aparece en la foto de la Vía Roma, pero sí en el momento exacto en el que la carrera deja de ser de todos y pasa a ser de unos pocos.
La Milán-San Remo iniciará a las 2:30 horas del centro de la Ciudad de México y podrá seguirse en nuestro país por ESPN y Disney +.
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