Gabriel Milito asume la responsabilidad de la derrota de Chivas en Leagues Cup
El técnico de Chivas reconoció que el equipo no jugó bien en la Leagues Cup y asumió la responsabilidad de quedar eliminados tan temprano

El Guadalajara cayó 0-1 frente al FC Dallas y prácticamente se despidió de la Leagues Cup 2026.
Una vez más la falta de contundencia le pasó factura: dominaron y generaron oportunidades, pero no concretaron, y un gol de Logan Farrington en el segundo tiempo sentenció el resultado.
Con este tropiezo, las Chivas suman otra eliminación temprana en la competencia y se queda sin chances reales de avanzar a la siguiente ronda, a falta de un partido.

Milito asume la responsabilidad tras la derrota
En conferencia de prensa, Gabriel Milito no se escondió y se hizo cargo del fracaso. El técnico argentino habló con desilusión de las expectativas generadas y de la eliminación prematura.
Es una gran desilusión para nosotros porque teníamos mucha ilusión de poder hacer un muy buen campeonato. No imaginábamos al término de dos partidos haber obtenido estos resultados. Por supuesto estamos con gran tristeza, dolor y desilusión”, afirmó.
El técnico argentino reconoció que hizo cambios, pensando en que el equipo mejorara, sin embargo, reconoció que no se le dio de buena manera.
“El segundo tiempo la intención y necesidad era de ganar. Decidimos poco a poco meter jugadores más ofensivos y eso desequilibró un poco al equipo. Ahí mismo quizá en lugar de ver la mejor versión, vimos una versión desmejorada del equipo. El primer tiempo fue bueno y el segundo no fue como imaginé”, señaló.
Por último, ahí mismo Milito fue muy autocrítico y sentenció que debe de reconocer la culpa por haber caído tan temprano en el torneo.
Las decisiones son mías y debo asumir la responsabilidad por haber empeorado el nivel del equipo”. sentenció.
La Leagues Cup sigue siendo un tormento para Chivas
Este torneo continúa siendo muy malo para el Guadalajara. Desde que se disputa de forma oficial, el Rebaño nunca ha pasado de la fase de grupos.
Año tras año se repite la historia de dominios estériles, falta de gol y eliminaciones tempranas, sin que ninguna gestión haya logrado romper la maldición.