“El futuro corporativo del Club Puebla: Los perfiles de propietarios para La Franja 

Grupo Salinas tiene sobre la mesa varias opciones de posibles candidatos para adquirir al equipo de la Angelópolis; José Miguel Bejos toma ventaja 

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El Puebla podría cambiar de manos próximamente y el dueño de los Pericos de Puebla es la carta fuerte para asumir el control deportivo y administrativo del clubMexsport 

El empresario poblano José Miguel Bejos se perfila como el principal interesado en adquirir al Club Puebla, actualmente en manos de Ricardo Salinas Pliego, en una negociación que podría redefinir el futuro deportivo y administrativo de la institución camotera.

La versión tomó fuerza en las últimas horas  asegura que existen movimientos concretos en torno a La Franja. Según lo expuesto, no solo se mantiene el interés de capital extranjero, sino que un empresario con fuerte arraigo en Puebla habría entrado formalmente en la carrera por la compra del club. Capital extranjero ya estaba en la mesa

Desde hace varios meses trascendió que el fondo de inversión Ignite Sports analizaba su ingreso al futbol mexicano con una oferta superior a los 100 millones de dólares. El grupo mantiene vínculos con el Real Valladolid, equipo que milita en el futbol español, lo que reforzó la percepción de que el interés tenía sustento financiero y experiencia en gestión deportiva.

En un inicio se especuló que el objetivo principal del fondo sería León; sin embargo, versiones recientes indican que Puebla sería la prioridad estratégica en México, debido a su ubicación geográfica, su mercado potencial y las condiciones actuales de negociación. La carta local: experiencia y arraigo

La irrupción de José Miguel Bejos cambia el equilibrio de la puja. El empresario es propietario de los Pericos de Puebla, organización que bajo su gestión ha conseguido estabilidad financiera, protagonismo deportivo y conexión con la afición en la Liga Mexicana de Beisbol.

Esa experiencia en administración deportiva y su cercanía con distintos sectores económicos y sociales del estado lo colocan como un perfil atractivo para liderar una nueva etapa en el club. Fuentes cercanas al entorno empresarial aseguran que su proyecto apostaría por fortalecer la identidad local, recuperar credibilidad institucional y construir un modelo sostenible a mediano plazo. Obstáculos legales y financieros

La operación, sin embargo, no está exenta de complicaciones. En el entorno de Grupo Salinas pesan investigaciones financieras que han dificultado movimientos corporativos recientes. Además, persisten antecedentes legales relacionados con las marcas y derechos comerciales del club, un tema que sigue generando inquietud en el ámbito jurídico y que podría influir en los tiempos de cualquier eventual transacción.

Especialistas consultados señalan que, en negociaciones de esta magnitud, los procesos de auditoría y revisión legal suelen ser determinantes para concretar la compraventa, particularmente cuando existen antecedentes que requieren claridad documental. El factor deportivo: multa en puerta

A la complejidad administrativa se suma el contexto deportivo. Puebla es serio candidato a pagar multa por su bajo rendimiento en la tabla de cocientes, lo que representa un pasivo adicional para cualquier grupo interesado. Este escenario obliga a contemplar inversión inmediata en el plantel, estructura deportiva y planeación estratégica para evitar que la inercia negativa impacte en la estabilidad económica del proyecto.

La multa no solo implicaría un desembolso financiero, sino también un golpe reputacional que el nuevo propietario tendría que gestionar desde el primer día. Un cambio que puede marcar época

El panorama actual dibuja un duelo claro: por un lado, capital extranjero con músculo financiero y experiencia internacional; por el otro, un empresario local con arraigo, conocimiento del mercado poblano y antecedentes de gestión exitosa en el deporte profesional.

La posible venta del Club Puebla no es solo una transacción económica; representa la oportunidad de redefinir el rumbo de una institución histórica del futbol mexicano. De concretarse, el movimiento podría inaugurar una nueva etapa para La Franja, en un momento en el que la afición demanda estabilidad, identidad y resultados.

OTRAS VERSIONES SOBRE LA VENTA DE LA FRANJA 

CAPITAL EXTRANJERO SOBRE LA MESA 

Desde hace varios meses trascendió que el fondo de inversión Ignite Sports analizaba su ingreso al futbol mexicano con una oferta superior a los 100 millones de dólares. El grupo mantiene vínculos con el Real Valladolid, equipo que milita en el futbol español, lo que reforzó la percepción de que el interés tenía sustento financiero y experiencia en gestión deportiva.

OBSTÁCULOS LEGALES Y FINANCIEROS

La operación, sin embargo, no está exenta de complicaciones. En el entorno de Grupo Salinas pesan investigaciones financieras que han dificultado movimientos corporativos recientes. Además, persisten antecedentes legales relacionados con las marcas y derechos comerciales del club, un tema que sigue generando inquietud en el ámbito jurídico y que podría influir en los tiempos de cualquier eventual transacción.

Especialistas consultados señalan que, en negociaciones de esta magnitud, los procesos de auditoría y revisión legal suelen ser determinantes para concretar la compraventa, particularmente cuando existen antecedentes que requieren claridad documental.

EL FACTOR DEPORTIVO: MULTA EN PUERTA 

A la complejidad administrativa se suma el contexto deportivo. Puebla es serio candidato a pagar multa por su bajo rendimiento en la tabla de cocientes, lo que representa un pasivo adicional para cualquier grupo interesado. Este escenario obliga a contemplar inversión inmediata en el plantel, estructura deportiva y planeación estratégica para evitar que la inercia negativa impacte en la estabilidad económica del proyecto.

La multa no solo implicaría un desembolso financiero, sino también un golpe reputacional que el nuevo propietario tendría que gestionar desde el primer día.

UN CAMBIO QUE PUEDE MARCAR ÉPOCA 

El panorama actual dibuja un duelo claro: por un lado, capital extranjero con músculo financiero y experiencia internacional; por el otro, un empresario local con arraigo, conocimiento del mercado poblano y antecedentes de gestión exitosa en el deporte profesional.

La posible venta del Club Puebla no es solo una transacción económica; representa la oportunidad de redefinir el rumbo de una institución histórica del futbol mexicano. De concretarse, el movimiento podría inaugurar una nueva etapa para La Franja, en un momento en el que la afición demanda estabilidad, identidad y resultados.

Mientras las negociaciones avanzan en silencio, el futuro del futbol poblano parece estar en juego, con dos modelos distintos sobre la mesa y una decisión que podría cambiar la historia reciente del club.

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