El Estadio Banorte volvió a latir entre recuerdos, homenajes y una afición entregada
La reapertura del Coloso de Santa Úrsula reunió a distintas generaciones en una noche cargada de nostalgia, expectativa y futbol, aunque también dejó a flote fallas de conectividad y un episodio trágico en medio de la fiesta.

Diversas generaciones, pero una misma emoción por volver o conocer por primera vez el Estadio Banorte, ahora en su faceta de inmueble de primer nivel y rumbo a convertirse en el primero en albergar 3 Copas del Mundo..
La reapertura del Coloso de Santa Úrsula sacudió sentimientos, recuerdos e ilusiones. La afición esperaba desde horas antes de la apertura de los torniquetes. No sólo quería disfrutar del México vs Portugal, también buscaba apreciar qué cambió desde aquel verano de 2024, cuando comenzaron las obras de remodelación, y sobre todo cómo lucen más de 3 mil millones de pesos de inversión.
Aunque hubo fallas de conectividad y problemas con la aplicación de la boletera para el ingreso de los aficionados, éstos coparon rápidamente las tribunas y sus nuevos asientos. Algunas zonas fueron reconfiguradas, lo que generó confusión entre quienes todavía conservaban la imagen de la versión anterior del recinto.
A pesar de la ausencia de Cristiano Ronaldo, la afición mexicana no dejó de cantar ni de hacer retumbar el inmueble con el Himno Nacional. Incluso se escucharon gritos sobresalientes al anunciar algunos nombres de la alineación, como Álvaro Fidalgo y Raúl Jiménez. En el caso del primero, hubo una mezcla de abucheos y reacción por su pasado con el América.
Los momentos emotivos tampoco faltaron, luego de evocar a personajes instalados en la memoria colectiva de la afición. Hubo un homenaje a Manuel Negrete por el gol “más bello” en la historia de los Mundiales, así como un recuerdo para Don Melquiades, fallecido en noviembre de 2018 y quien fuera la voz oficial del Estadio Azteca.
De igual modo, la tragedia también se hizo presente. Un aficionado falleció tras una caída desde su palco, según autoridades capitalinas. Los servicios de seguridad y médicos atendieron con rapidez la emergencia en una noche que quedó marcada también por ese lamentable episodio.
Antes del pitazo inicial, la pirotecnia hizo lo suyo para elevar las expectativas de un público hambriento de futbol, lo mismo que los brazaletes luminosos que portaron más de 80 mil aficionados en las tribunas.
El show de medio tiempo también hizo vibrar al Coloso de Santa Úrsula con un juego de luces interactivas, mientras las nuevas pantallas LED se encargaron de dibujar efectos coloridos con el rojo, verde y blanco de la bandera mexicana.
Un par de niños en el círculo central dieron pie a una interpretación del Cielito Lindo en versión remix, la cual encendió todavía más los ánimos de los espectadores con cánticos al unísono y las tradicionales olas.
Volvieron la vida, el color y el futbol al Estadio Banorte. Un balón volvió a pasearse por el césped impecable de la gran catedral del futbol en México, en una noche en la que el inmueble recuperó su esencia y la afición volvió a sentirse parte de su historia.
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