Confesión pública y contrato mínimo; Castellanos pasa de la polémica a los Padres
Dos días después de ser liberado por Filadelfia, Nick Castellanos firmó con San Diego, quienes le darán el contrato mínimo para veteranos mientras que los Filis completarán la cifra para cubrir los 20 millones que le debían para la temporada 2026.

Apenas dos días después de ser liberado por los Filis de Filadelfia, el jardinero agente libre llegó a un acuerdo con los San Diego Padres. El movimiento no solo le devuelve un uniforme de Grandes Ligas, también lo coloca de nuevo en el escenario de un equipo competitivo tras una salida cargada de tensión.
El contrato es simbólico en cifras, pero potente en contexto. Los Padres pagarán el salario mínimo para veteranos, 780 mil dólares, mientras que los Filis completarán la cifra para llegar a los 20 millones que le debían para la temporada 2026. San Diego adquiere experiencia casi sin costo; Filadelfia paga por cerrar el capítulo.
Y Castellanos llega con ajuste incluido.
Durante la temporada baja ha pasado largas jornadas entrenando en primera base, una posición en la que probablemente verá acción con los Padres. Es un giro interesante para un jugador que, hace apenas unos días, estaba en el centro de una polémica interna.
La fractura con Filadelfia, aunque no de manera pública en un inicio, comenzó cuando fue enviado a la banca tras lo que el mánager Rob Thomson describió como “un comentario inapropiado”, luego de retirarlo como reemplazo defensivo en Miami, ciudad de donde es originario. Castellanos, por su parte, calificó la comunicación como “cuestionable, al menos en mi experiencia”.
El jueves decidió explicarlo con su propia letra.
En una nota manuscrita publicada en redes sociales, relató que llevó una cerveza al dugout después de ser sustituido y que expresó su inconformidad por lo que consideraba reglas inconsistentes dentro del equipo.
“Después de que me sacaran de un partido reñido frente a mis amigos y familiares, llevé una Presidente al dugout”, escribió. “Luego me senté junto a Rob y le hice saber que demasiada flexibilidad en algunas áreas y restricciones demasiado estrictas en otras no nos ayudaba a ganar”.
Según su versión, la conversación terminó con una disculpa por dejarse llevar por la emoción. Aun así, fue enviado a la banca como medida disciplinaria. Los Filis intentaron resolver la situación antes del inicio formal de los entrenamientos con el equipo completo, pero al no encontrar un socio de cambio, optaron por liberarlo.
En el terreno, el bate sigue siendo su carta de presentación. Bateó .250 con 17 jonrones y 72 carreras impulsadas en 147 juegos para los campeones del Este de la Liga Nacional la temporada pasada.
Ahora cambia de costa y de rol.
San Diego no solo suma a un veterano con poder ocasional y experiencia de postemporada. Suma a un jugador que, tras la confesión pública, busca algo más que turnos al bat: estabilidad.
Y en un equipo que pelea cada año por mantenerse en la conversación, esa combinación puede resultar más valiosa de lo que indican los números.
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