Irán-EU: la incertidumbre continúa

Las exigencias estadunidenses han estado centradas en la obligación de detener tanto el desarrollo nuclear iraní y su programa de misiles balísticos, como de acabar con el apoyo brindado a sus proxis regionales, el Hezbolá libanés y los hutíes de Yemen.

Esther Shabot

Esther Shabot

Editorial

Hay señales encontradas acerca de lo que puede ocurrir con el enfrentamiento entre el régimen iraní y la administración de Donald Trump. El encuentro que sostuvieron los enviados estadunidenses Steve Wittkoff y Jared Kushner con el ministro de relaciones exteriores iraní, Abbas Araghchi, hace una semana en Omán, resultó infructuoso ya que las demandas de Washington respecto al enriquecimiento nuclear y la producción de misiles fueron rechazadas por el representante del país persa. Sin embargo, se anunció que se daría una nueva oportunidad a la diplomacia antes de optar por un ataque. Mientras tanto, EU sigue enviando masivamente pertrechos militares, estando por partir hacia la zona del golfo Pérsico en estos días un segundo portaaviones.

Las exigencias estadunidenses han estado centradas en la obligación de detener tanto el desarrollo nuclear iraní y su programa de misiles balísticos, como de acabar con el apoyo brindado a sus proxis regionales, el Hezbolá libanés y los hutíes de Yemen. No figura en las demandas de Washington el tema de la brutal represión del régimen a sus ciudadanos, que ha producido decenas de miles de muertos, heridos y encarcelados, a pesar de que al principio de las protestas en enero pasado, Trump amenazó con intervenir en caso de que se produjeran ejecuciones.

La peculiar volubilidad de Trump hace imposible saber qué decidirá al respecto. Mandó llamar al premier israelí Netanyahu, con quien se encontró en Washington el miércoles pasado, obviamente para abordar el tema iraní en la medida en que para Israel se trata de su más acérrimo enemigo, que no duda en pregonar a los cuatro vientos su objetivo de desaparecer a Israel del mapa. Si EU ataca –ha declarado el ayatola Khamenei– la reacción iraní inmediata será lanzar una lluvia de misiles de largo alcance contra Tel Aviv.

Es interesante que, a pesar del riesgo que correría Israel en caso de que se desataran las hostilidades, Netanyahu y buena parte de la opinión pública israelí prefieren esa opción al considerar que se está ante una coyuntura propicia para conjurar la amenaza regional que representa el régimen teocrático de Teherán. Sin embargo, por lo pronto, el comunicado del propio Trump después de la reunión con Netanyahu fue que hay que darle una oportunidad más a la diplomacia. ¿Lo dijo porque en verdad lo cree así, o se trata de un astuto bluff en lo que amasa la fuerza militar suficiente para conseguir el objetivo de doblegar a la camarilla gobernante iraní? Textualmente dijo: “va a ser muy traumático para Irán si la diplomacia falla”.

El vaivén entre posibles opciones también se alimentó con un dato proporcionado por observadores independientes. Se refiere a que simultáneamente a la reunión Trump-Netanyahu, se celebró en Washington mismo un encuentro entre un nutrido grupo de altos generales del ejército norteamericano, encuentro en el que estuvo presente un homólogo israelí que habría llegado en el contingente que acompañaba a Netanyahu.

Otro elemento que juega en esta situación es la postura de la mayoría de los países árabes de la región en relación con  un posible ataque estadunidense . Porque si bien varios de ellos no abrigan simpatía alguna hacia el régimen iraní, temen, sin embargo, que el estallido del conflicto armado derive en una guerra regional que los afecte y desestabilice. En algunos de esos países están asentadas bases militares estadunidenses que podrían convertirse en blancos para represalias iraníes. De hecho, esta semana los lideres de Qatar y Omán recibieron para consultas al oficial iraní de seguridad Ali Larijani, al mismo tiempo que el Sheik Tamim al Thani, de Emiratos, sostenía una conversación telefónica con Trump.

Así pues, se trata de un panorama extremadamente complejo en el que incluso se desconoce, según lo ha declarado el jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, qué tanto uranio enriquecido posee aún Irán y cuánto de sus centros de desarrollo nuclear como Fordo, Natanz e Isfahán sobrevivió a la guerra de 12 días de junio pasado. Todo esto mientras prosigue el calvario de millones de iraníes atenazados entre las garras del totalitarismo del clero iraní comandado por el ayatola Khamenei. 

X