El COI ante el dilema de 2026: ¿Regresan las pruebas genéticas de sexo?
Más de 80 organizaciones de derechos humanos exigen al COI frenar el regreso de las pruebas genéticas de sexo y el veto a atletas transgénero e intersexuales.

La encrucijada que enfrenta el Comité Olímpico Internacional (COI) en 2026 marca un punto de inflexión para el deporte. Lo que comenzó como un debate técnico sobre la ventaja competitiva se ha transformado en una crisis de derechos humanos de alcance global.
Más de 80 organizaciones internacionales, lideradas por la Sport & Rights Alliance e ILGA World, han alzado la voz contra una propuesta que podría cambiar el rostro del olimpismo: el regreso de las pruebas genéticas de sexo obligatorias y el veto total a atletas transgénero e intersexuales.
Tras los Juegos Olímpicos de Atlanta 1996, el COI abandonó las pruebas universales de verificación de sexo al considerarlas intrusivas y científicamente cuestionables. Sin embargo, las presiones internas del "Grupo de Trabajo para la Protección de la Categoría Femenina" sugieren un retorno a políticas de "vigilancia de género" que, según los activistas, vulneran la dignidad y la privacidad de las mujeres y niñas.
El argumento de las organizaciones defensoras es contundente: la exclusión no garantiza la equidad, sino que fomenta un entorno de acoso y escrutinio biológico que afecta desproporcionadamente a las atletas que ya enfrentan barreras estructurales.
Andrea Florence, de la SRA, advierte que estas medidas representan una "erosión catastrófica" de los derechos ganados. Por otro lado, figuras como Payoshni Mitra señalan los riesgos de seguridad para menores de edad que serían sometidas a exámenes genéticos para demostrar su feminidad.
La controversia se agrava al contrastar estos reportes con el "Marco sobre Equidad, Inclusión y No Discriminación" publicado por el propio COI en 2021, que abogaba por un enfoque basado en la evidencia y el respeto. Mientras tanto, organismos como World Athletics ya han tomado la delantera implementando pruebas del gen SRY, sentando un precedente que el COI parece estar tentado a seguir.
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