Charros de Jalisco firma el bicampeonato y cierra una Serie Final perfecta
Jalisco venció 8-6 a Tomateros de Culiacán en el cuarto juego, completó la barrida y consiguió el primer bicampeonato de su historia en la LMP. Benjamín Gil llegó a seis títulos y quedó a uno del máximo ganador del circuito.

Los Charros de Jalisco eligieron el camino más contundente para coronarse: no dejaron dudas, no alargaron la serie y no concedieron margen de reacción. En el cuarto juego de la Serie Final de la temporada 2025-2026, Jalisco venció 8-6 a los Tomateros de Culiacán y firmó el primer bicampeonato de su historia.
El partido fue un reflejo de toda la serie. Charros golpeó primero, impuso condiciones y obligó a su rival a remar contracorriente desde muy temprano. En la segunda entrada, el orden ofensivo tapatío explotó con un ataque de cinco carreras que cambió el rumbo del juego y terminó prematuramente con la labor de Aldo Montes. Reynaldo Rodríguez impulsó la primera, Alejandro Osuna y Michael Wielansky encadenaron imparables y Julián Ornelas cerró el daño con un cuadrangular de dos carreras que enloqueció el estadio.
Culiacán, que había pasado gran parte de la final sin respuestas, encontró su momento en la tercera entrada. La ofensiva reaccionó ante Luis Payán con un doblete de Allen Córdoba que limpió las bases y encendió la esperanza con tres carreras.
Minutos después, Orlando Martínez conectó un jonrón largo y profundo que le dio la vuelta al marcador y colocó a Tomateros al frente 6-5, en lo que fue su mejor pasaje ofensivo de toda la serie. Durante varios innings, el bullpen guinda sostuvo esa ventaja con tres ceros consecutivos, manteniendo el juego en tensión y dando la sensación de que la final podía extenderse.
Pero Charros no necesitó de un rally espectacular para recuperar el control. En la sexta entrada, el descontrol de David Gutiérrez y Sasagi Sánchez abrió la puerta. Una base por bolas a Julián Ornelas empató el juego y un rodado de Mateo Gil fue suficiente para producir la carrera que devolvió la ventaja a Jalisco.
A partir de ese momento, el juego volvió a parecerse a la serie completa. El relevo tapatío cerró filas, ejecutó con precisión y no permitió otra reacción. Jesús Cruz resolvió la séptima entrada, Gerardo Reyes la octava y, antes del último capítulo, Charros agregó una carrera más con pasaporte a Bligh Madrid con las bases llenas, un golpe anímico definitivo.
En la novena entrada, Trevor Clifton subió al montículo con la calma de quien entiende el momento. Tres outs después, la historia estaba escrita. Jalisco no solo era campeón otra vez: había construido una Serie Final perfecta.
El título también amplía el legado de Benjamín Gil. El manager suma ya seis campeonatos en la Liga Mexicana del Pacífico y queda a solo uno del máximo ganador en la historia del circuito, Francisco Paquín Estrada, una referencia obligada en los dugouts del beisbol invernal mexicano. El bicampeonato confirma, además, su capacidad para sostener proyectos ganadores más allá de una sola temporada.
Con este campeonato, Charros llega a cuatro títulos en apenas 12 años dentro de la LMP y se instala entre las organizaciones más exitosas de la era reciente. La temporada termina, pero el calendario no da tregua. La Serie del Caribe 2026 arranca el próximo domingo y ambos finalistas volverán a escena como representantes de México.
En ese escenario, Charros participará como México Rojo, mientras que Tomateros, en su condición de subcampeón, lo hará como México Verde. El torneo contará además con los Cangrejeros de Santurce, campeones de Puerto Rico; los Federales de Chiriquí, representantes de Panamá; y el campeón de la Liga de República Dominicana, cuya Serie Final está en curso y es dominada 2-1 por los Leones del Escogido sobre los Toros del Este.
La rivalidad entre Jalisco y Culiacán cerró un capítulo en la LMP, pero su historia continuará de inmediato en el escenario caribeño, ahora con un contexto internacional y cuentas recientes todavía abiertas.
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