Los Bills vencen 27-24 a los Jaguars en duelo de nervios de acero
Búfalo derrotó a Jacksonville en un partido intenso y equilibrado, decidido por un gol de campo en el primer cuarto en un juego de alta tensión en la NFL

En la NFL, hay partidos que se definen por jugadas espectaculares y otros que se deciden por detalles casi invisibles. El Bills vs. Jaguars pertenece a esta segunda categoría. Búfalo se impuso 27-24 a Jacksonville, y aunque el marcador habla de un juego cerrado, la historia se escribió muy temprano por un gol de campo en el primer cuarto que marcó la diferencia insalvable entre ambos equipos.
Desde el arranque, Búfalo tomó la iniciativa con una serie ofensiva medida, paciente, que culminó con el envío preciso de su pateador entre los postes. Tres puntos que parecían anecdóticos en ese momento, pero que con el paso de los minutos se transformaron en una ventaja psicológica tan valiosa como frágil.
A partir de ahí, el juego entró en una dinámica casi simétrica. Todo lo que anotaban los Bills, lo respondían los Jaguars. Touchdown por touchdown, avance por avance, el partido se convirtió en un intercambio de golpes. El margen de error se redujo al mínimo. Josh Allen lideró a Búfalo con temple, combinando pases cortos, lecturas rápidas y la movilidad necesaria para mantener vivas las series ofensivas. Al final, Allen terminó con 273 yardas por aire y tres touchdowns, uno por envío y dos por tierra.
Además, Allen es el primer jugador en la historia de la NFL en completar al menos el 80% de sus pases (mínimo 5 intentos) y correr para múltiples touchdowns en un juego de playoffs. Y fue la primera victoria de visitante de Allen en postemporada.
Del otro lado, Jacksonville respondió con una ofensiva disciplinada, capaz de castigar cualquier desajuste defensivo.

El segundo y tercer cuarto fueron un reflejo perfecto de esa igualdad. Ambos equipos encontraron la zona de anotación, ambos ajustaron defensivamente, y ambos dejaron claro que la diferencia estaría en la precisión. Cada balón suelto evitado, cada tackle a campo abierto y cada decisión desde la banca pesaron más de lo habitual.
En el último cuarto, la tensión alcanzó su punto máximo. Jacksonville tuvo oportunidades, pero se encontró con una defensiva de Buffalo que supo resistir en los momentos críticos. Los Bills, conscientes de su ventaja mínima, apostaron por el control del reloj y la ejecución limpia, evitando riesgos.
Sí, los Jaguars igualaron en anotaciones totales, y el fantasma de un desenlace dramático se asomó. Sin embargo, el reloj fue el aliado de Búfalo. Ese gol de campo tempranero, casi olvidado entre los touchdowns, seguía ahí, marcando la frontera entre la victoria y la frustración.

Al final, el 27-24 confirmó lo que el partido había contado durante tres horas. No hubo un equipo claramente superior, pero sí uno que fue capaz de pulir el detalle más pequeño. Los Bills ganaron porque aprovecharon su momento desde el inicio. Los Jaguars compitieron hasta el último minuto, hasta que una intercepción fuminó sus aspiraciones, pero en la NFL, a veces, tres puntos bastan y sobran para decidir un juego.
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