Álvaro y Carlos Ortiz, dos caminos distintos unidos por el golf

La madre de los hermanos destacó los sacrificios familiares detrás de sus carreras. En 2027, Álvaro dará el salto al PGA Tour, mientras Carlos compite en LIV Golf

La señora Becerra recordó la infancia de sus hijos
La señora Becerra recordó la infancia de sus hijosESPECIAL

Para la familia Ortiz, el golf nunca ha sido solamente una cuestión de tarjetas, trofeos o circuitos profesionales. Detrás de las carreras de Álvaro y Carlos hay años de sacrificios, una pasión compartida y la satisfacción de ver a sus hijos cumplir sus sueños, aunque sus caminos hayan tomado direcciones distintas.

La señora Becerra, madre de ambos golfistas, vive con orgullo esta etapa. Carlos, después de competir durante varios años en el PGA Tour, encontró un nuevo rumbo en LIV Golf, mientras Álvaro ha construido una trayectoria constante que le permitirá formar parte del máximo circuito del golf estadounidense en 2027.

Este fin de semana, Álvaro tendrá una oportunidad especial al disputar el VidantaWorld Mexico Open, un torneo que le permitirá competir en casa, rodeado de amigos y aficionados mexicanos.

Estamos muy contentos porque estar en tu país es otro sentimiento, se siente muy confortable jugar con tus amigos, tu gente, y es un privilegio tener a la PGA aquí”, compartió Becerra en charla con Excélsior.

El presente de los hermanos es también el resultado de una historia familiar que comenzó mucho antes de los reflectores. El respaldo de sus padres y la perseverancia fueron parte fundamental para que ambos pudieran dedicarse profesionalmente a una actividad que disfrutan.

"Es el cúmulo de muchos años de trabajo, de sacrificios de toda la familia y estamos felices de que estén haciendo lo que les gusta, no todos tienen la oportunidad de trabajar en algo que los apasiona”, señaló.

Aunque de pequeños las diferencias entre hermanos eran parte de la convivencia, con los años también aprendieron a reconocerse y apoyarse. Para la Sra. Becerra, la relación entre ambos es uno de los motivos de mayor satisfacción.

“De chiquitos se peleaban, pero creciendo Carlos fue un gran ejemplo y Álvaro lo admira mucho. Es bonito ver que los hermanos se apoyan”, recordó.

Hoy, con cada uno escribiendo su propia historia en circuitos diferentes, la prioridad de la familia permanece intacta. Más allá de los resultados y los destinos profesionales, el deseo de una madre es verlos disfrutar aquello por lo que tanto han trabajado.

“Que sigan haciendo lo que les gusta y sean felices. Estamos muy contentos de que están haciendo lo que les apasiona, y es lo único que queremos como papás, que sean felices”.

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