ACE 55: ¡oxígeno para el automotriz!

Alicia Salgado

Alicia Salgado

Cuenta corriente

Es muy compleja la decisión que se puede tomar para impulsar a la industria automotriz global que opera en México. Los datos son muy sensibles, pero son lo que son y, aunque para el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, ha sido un par de años cuesta arriba con la negociación de sus pares en EU, la realidad es que las decisiones de nuevas inversiones se han trasladado a Estados Unidos y con el equipo del presidente Trump.

La semana pasada, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, dio a conocer una asociación entre el gobierno federal y la provincia de Ontario, la del amigo Doug Ford, en estímulos fiscales a las empresas del sector automotriz y sus proveedores en esta provincia, para sostener su producción y apoyar la transición hacia vehículos autónomos y eléctricos en el mercado canadiense. Vender más en Canadá y exportar a otros lados distintos de EU es una primera meta.

En México, una decisión de esta naturaleza resulta imposible en medio de la fuerte presión fiscal, por lo que el avance en temas pendientes resulta oxígeno para el sector que genera más de un millón de los empleos mejor remunerados de la manufactura mexicana. En este sentido, se intuye la concreción del acuerdo con Argentina para renovar el ACE 55 en sus términos, lo que también incluye revisar los acuerdos con otros mercados de exportación con acuerdos comerciales como el que se firmó ayer con la India, para que ésta y otras industrias con planta en México puedan tener incentivos corporativos para mantener sus inversiones en el país.

Nos comentan que el equipo del subsecretario de Comercio Exterior, Luis Rosendo Gutiérrez, está muy cerca de concretar un acuerdo a cinco años y no con renovación anual, en el que se mantiene el beneficio extra zona (Mercosur) de cero arancel, además de un cupo superior a los 700 millones de dólares en el intercambio de automóviles terminados (CBU) entre ambos países.

El acuerdo se avanzó en las reuniones de Milwaukee del G20 cuando Ebrard se reunió en bilateral con su contraparte. No hay claridad de qué intercambio agropecuario se admitió, pero no incluyó básicos mexicanos como el maíz. La negociación es clave para Volkswagen (exportan Taos, Tiguan, Vento GLI y Jetta), Ford (Maverick, Bronco Sport y Mustang Mach-E), Nissan (Versa, Sentra y Frontier), Chevrolet-GM (Equinox y Silverado), BMW (Serie 3 y Serie 2 Coupé), Audi (Q5), Honda (ZR-V), Stellantis (RAM 2500), Kia (K3 y K4), y Mercedes-Benz (GLB).

Mire, el último caso que dejó abierta la posibilidad de desinversiones en México fue el de Audi, porque la inversión que anunció para EU la semana pasada incluye la fabricación del Q8, el eléctrico cuya producción aprobó para la planta de Puebla a finales de 2024 que involucraba mil mdd. La planta mexicana, por lo que trasciende, sólo se quedó con la fabricación de baterías pesadas.

DE FONDOS A FONDO

#ASOFINTECH… interesante conclusión la de la subsecretaria de Industria y Comercio, Ximena Escobedo, ayer en el Visión FinTech. En charla con el presidente de la CNBV, Ángel Cabrera, destacó la importancia de diseñar soluciones diferenciadas para las micro empresas y las personas físicas con actividad empresarial, porque no sólo requieren acceso a financiamiento en condiciones de tasa y plazo que permitan a los negocios crecer, sino modificar los esquemas de pago de las empresas comparadoras (quiero ver que le diga eso a Pemex y CFE), que pueden alcanzar entre 100 y 200 días (evidentemente no sabe que trascienden años y sexenios), por lo que afectan la operación de sus proveedores y los obligan a recurrir a financiamiento caro para sostener su actividad, lo que les dificulta expandirse. Es cierto, pero el buen juez por la casa empieza. También en otro foro, el Comité Ejecutivo de la ABM se afinaron los detalles del lanzamiento de la campaña más esperada de promoción de los pagos digitales en México. El lema será Más efectivo que el efectivo es el pago fácil con la cuenta fácil y el CoDifácil y el SPEIfácil. El impulso al pago debe ser por convencimiento de quien paga y quien cobra, no por control de precios en la cadena de cuotas del mercado de tarjetas o pagos digitales.