Yuriria Sierra presenta "Charlas imposibles (y urgentes) en el siglo XXI"
En su nuevo libro, la periodista dialogó, a través de la inteligencia artificial, con varias figuras relevantes del pasado sobre los temas vitales de la actualidad.

¿Qué pasaría si Frida Kahlo tuviera Instagram, si Nicolás Maquiavelo analizara el populismo moderno o si Sócrates les pudiera dar un mensaje a los influencer de hoy en día?
Esto es "Charlas imposibles (y urgentes) en el siglo XXI", el nuevo libro de Yuriria Sierra. Una serie de entrevistas ficticias, pero que hoy son tan necesarias cuando a nuestra sociedad le falta cuestionar al poder, entender qué es la libertad y cómo se consigue.
Una revisión necesaria de conceptos básicos como la igualdad, la gobernanza, la virtud, el populismo y un gran etcétera.
Un libro que obliga a la reflexión y que genera curiosidad, editado por Aguilar. Aquí reproducimos una de esas charlas.

Charla con Simone de Beauvoir
Yuriria: Señora, ¿cómo ve el feminismo del siglo XXI?
Simone: Fragmentado, instrumentalizado y aún imprescindible. La lucha se ha vuelto visible, pero la estructura sigue intacta. Hay mujeres en el poder, sí; pero muchas han escalado sin cuestionar el sistema: solo cambiaron de traje.
Y: ¿Qué piensa del empoderamiento que se vende en redes sociales?
S: Que no todo lo que brilla es emancipación. El maquillaje del empoderamiento puede ser más rentable que la libertad. Hay muchas mujeres que hoy se creen libres porque no saben que aún están atrapadas en jaulas decoradas.
Y: ¿Y de las que llegan al poder?
S: Si repiten el modelo masculino, si gobiernan sin perspectiva de justicia, si olvidan a las mujeres sin voz, entonces no están cambiando el mundo. Están administrando su injusticia con otra cara.
Y: ¿Cómo saber si una mujer en el poder está del lado correcto de la historia?
S: Mire a quién sirve, mire a quién escucha, mire si su poder libera o perpetúa. Ser mujer no basta; ser libre tampoco. Hay que luchar para que otras también lo sean.

Harvey Weinstein (productor de cine acusado y condenado por abuso)
Productor poderoso, depredador serial. Durante décadas fue el rey Midas de Hollywood y el rostro oculto del abuso sistémico. Su caída marcó un antes y un después: dejó de ser hombre para convertirse en monstruo. Hoy es sinónimo de silencio cómplice y de lo que ya no se puede permitir. Su derrota desató el movimiento global #MeToo.
Demostró que el depredador más peligroso es el que condiciona los sueños de sus víctimas.
¿Qué le diría Simone de Beauvoir a Harvey Weinstein (y a todos los hombres que abusaron porque podían)?
Harvey:
Usted creyó que el poder lo hacía invencible, que la fama lo hacía intocable, que el miedo que sembró lo volvería inmortal.
Pero no hay imperio más débil que aquel que se construye sobre el silencio de las mujeres.
Usted no es una excepción; es indicio. Parte de una estructura que durante siglos permitió que el deseo masculino se confundiera con derecho, y que la violencia se disfrazara de normalidad.
No es el único. Pero fue uno de los primeros en caer públicamente. Y esa caída abrió grietas en un sistema que parecía eterno.
Tal vez piense que lo destruyó un movimiento, pero no fue el feminismo lo que lo derrumbó: fue la Verdad. Con mayúscula. La verdad dicha en voz alta por mujeres que ya no estaban dispuestas a callar. Y eso, más que cualquier castigo legal, es lo que verdaderamente desarma al patriarcado: cuando las mujeres dejan de tener miedo.
No es usted, es el mundo que ustedes construyeron el que ya empezó a desmoronarse.
Simone de Beauvoir