Tanguyú, la muñeca que se resiste al olvido

Sólo unos cuantos alfareros del Barrio de Bixana, continúan creando la pieza, aunque, el uso es distinto, los anfitriones de una fiesta suelen obsequiar a las invitadas para que bailen

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La tradición oral zapoteca reza que Tanguyú es la diosa del amanecer que reaparece el primer día del año.Fotos: Especial/ Patricia Briseño

En la época en que no existían los juegos sofisticados, las niñas zapotecas del Istmo de Tehuantepec, al empezar el año recibían como regalo especial a Tanguyú, una pequeña muñeca de barro decorado de colores vivos.

En la actualidad sólo unos cuantos alfareros  del Barrio de Bixana, en Santo Domingo Tehuantepec, continúan creando la pieza, aunque, el uso es distinto, los anfitriones de una fiesta suelen obsequiar a las invitadas para que  bailen al son de Tanguyú, algunas se la ponen en la cabeza.

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Fotos: Especial/ Patricia Briseño

Según cuenta la tradición oral zapoteca, Tanguyú es la representación de la diosa del amanecer que un día apareció en Tehuantepec, pero al ver el desorden causado por su efímera visita decidió irse desilusionada. Por tal motivo, el primer día del año el pueblo zapoteca espera su regreso.

El cariño por Tanguyú se ha  inmortalizado en una canción de cuna, en letra zapoteca, sin embargo, corre el riesgo de convertirse en un recuerdo lejano.

Víctor Cata, director del Instituto de Lenguas Originarias del Estado comentó también que en esta época del año, los niños recibían el Basayú, un caballo de barro con jinete (semejante a un campesino), que hoy casi ha desaparecido debido a la baja demanda.

En tanto, en  las comunidades con recursos limitados, las familias se las ingeniaban para elaborar  sus propias  muñecas, a partir de una calabaza a la que le ponían  ojos de frijol, dientes de maíz y cabello de elote.

Cada muñeca era más que un juguete: era un objeto cargado de identidad y memoria, un puente que conectaba a niñas y niños con la cosmovisión y las tradiciones de sus ancestros”, refirió.

DAVID UCLÉS GANA EL PREMIO NADAL

El escritor andaluz David Uclés ganó ayer por mayoría el 82 Premio Nadal, dotado con 30 mil  euros, con la novela La ciudad de las luces muertas, ambientada en una Barcelona sumida en la oscuridad y en la que autores literarios tienen protagonismo, anunció el jurado.

La obra, que se presentó bajo el título Ruge otro día estival y el seudónimo Oriol Arce, sumerge a la capital catalana en una oscuridad que parece provocada por una joven Carmen Laforet aunque nadie sabe qué ha pasado en realidad.

Por la novela, un puñado de protagonistas aparecen en encuentros y escenas; personajes como Ana María Matute, Carmen Laforet, Roberto Bolaño, Freddie Mercury o Mercè Rodoreda, en un cruce de tiempos y épocas, deben unir sus artes para devolver la luz a la ciudad.

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La ciudad de las luces muertas, cuarta novela del escritor andaluz David Uclés, se publicará el próximo 4 de febrero.Foto: Europa Press

El jurado, formado por Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y el editor Emili Rosales, ha destacado de Uclés que es un “autor único que recuerda que la luz regresa cuando alguien se atreve a imaginarla”.

Uclés (Úbeda, 1990) ha publicado las novelas Emilio y Octubre y El llanto del león (Premio Complutense de Literatura 2019), pero fue su obra La península de las casas vacías (Siruela) la que se convirtió en un fenómeno editorial.

Uclés resultó ganador en una edición del Premio Nadal que recibió mil 207 originales reflejando una gran variedad de opciones literarias, el cuidado por la prosa y la elaboración literaria de la mayoría de los textos presentados. La novela se publicará el próximo 4 de febrero.

-Europa Press