Preservan el arte zapoteco con flor inmortal; Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca

La familia Raymundo Sánchez es embajadora de la tradición de crear piezas con siemprevivas, que es Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca

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Con siemprevivas, la familia Raymundo Sánchez preserva el arte zapoteco.Cortesía familia Raymundo Sánchez

OAXACA, Oax.

La familia Raymundo Sánchez, originaria de San Antonino Castillo Velasco, lleva el talento y la tradición zapoteca por varios rincones de México y el mundo; son los embajadores del arte en flor inmortal o siempreviva, una técnica con más de 100 años de historia en el valle de Oaxaca. 

 Cada pieza, desde pequeños aretes hasta piezas de gran formato, son elaboradas a mano, utilizando flores inmortales, un arte delicado y ancestral que se ha transmitido por cinco generaciones en su taller Biushita, nombre que en zapoteco hace referencia a algo pequeño que no crece, como la variedad de flor inmortal blanca que la familia cultiva y preserva exclusivamente en su parcela.

 Desde 2023, el Congreso oaxaqueño  declaró el arte tradicional elaborado con flor inmortal (también llamada siempre me verás así)  de San Antonino Castillo Velasco como Patrimonio Cultural del Estado de Oaxaca, reconociendo el valor histórico y artístico de esta técnica de larga data.

 Esta distinción es un homenaje a la dedicación y maestría que las familias de artistas tonineros –gentilicio de San Antonino– han preservado por generaciones, asegurando que este legado cultural continúe floreciendo, sin embargo,  la falta de ventas y el tiempo de inversión, la mayoría de los artesanos ya no lo practican; actualmente, sólo la familia Raymundo Sánchez  trabaja al 100% de su tiempo.

“La  flor de siempreviva nace y muere  sin perder sus pétalos ni su color. Estas piezas requieren  no sólo de un gran esfuerzo sino de un prolongado trabajo de varios meses de dedicación, sin contar con la labor de la siembra y el periodo de espera para la cosecha”, refiere Laura Raymundo Sánchez, la  más joven de la familia, que por generaciones se ha dedicado a elaborar estas piezas de ornato.

 “La siempreviva es una flor de la región con un ciclo de tres meses, se siembra al inicio del año, crece y se cosecha. Después se deshidrata a través de un proceso natural que consiste  en dejarla secar  de tres días a una semana en un petate a la sombra, porque al sol la echa a perder”.

 En entrevista con Excélsior, la joven de 23 años resalta “que este arte es laborioso y celoso, pues requiere  mucha paciencia y tiempo, por pequeña que sea la figura”. Las piezas manuales no contienen tintes, pegamentos ni químicos, y pueden durar más de 50 años.

 “En casa, conservamos una artesanía de 50 años; y tenemos clientes que aseguran tener piezas de hace más de 30 años”, dice.

 Los materiales principales para la creación son juncos o carrizos, hojas de plátano, alfileres, alambre e hilos para entrelazar las flores, y luego,  “darle rienda suelta a la imaginación”.

 La transformación inicia creando un armazón de carrizo, que se sostiene en cartón y se cubre con hojarasca recolectada de los cerros cercanos, que tiene como objetivo sostener y dar forma a la figura. Al final, los artesanos ensartan el tallo de la flor sobre la hojarasca mediante  un cuidadoso trabajo que dará detalle a la figura.  

 La paleta de colores de las piezas abarcan el rojo, naranja, amarillo, rosa, guinda, morado, azul,  blanco, y entre ellos, hay matizados, pero eso depende de la magia de los polinizadores como las abejas y los colibríes; “dejamos que la naturaleza nos sorprenda”, dice Laura.

 Las flores inmortales se utilizan para decorar las canastas típicas de las “chinas oaxaqueñas” en las calendas y  festividades patronales, los altares del Día de Muertos, la festividad de la Noche de Rábanos,  los arcos decorativos y eventos especiales para fomentar, fortalecer, promover y difundir la creación de arte popular del estado.

La nueva generación de la familia de artesanos, como Laura y sus hermanas, Monserrat y Juana, a partir de las bases aprendidas de sus abuelos (Manuel y Reynalda), y sus padres (Israel y Lidia) elaboran  piezas tridimensionales a las que imprimen un toque más personal.

Los miembros de la familia han sido galardonados en distintos concursos estatales y nacionales, y han sido invitados en actividades internacionales, donde imparten talleres y comparten  los secretos del arte con flores siemprevivas.

En fecha reciente Laura, fue reconocida y premiada por su pieza Fiesta de la Virgen de la Soledad, que representa la procesión que acompaña a la imagen en la Basílica Menor, en la ciudad de Oaxaca, un trabajo en el que aparecen 22 personajes y decenas de elementos en miniatura, además del templo. La joven artesana obtuvo el primer lugar del certamen de la Noche de Rábanos, en diciembre de 2025.

 La familia Raymundo Sánchez  abre las puertas de su taller para que se conozca su obra en San Antonino Castillo Velasco, Oaxaca. En Instagram se les puede contactar en la cuenta: Biushita_flor_ ancestral