¿Por qué Picasso guardaba su cabello y uñas? El misterio a 53 años de su muerte
Aunque fue un artista innovador y brillante, en su vida privada tenía una fuerte inclinación hacia las supersticiones. A continuación, te compartimos algunos datos curiosos sobre esta peculiar faceta:

El hecho de que Pablo Picasso conservara mechones de su cabello y recortes de uñas ha despertado curiosidad.
Más que un pintor, Pablo Picasso fue un huracán creativo que redefinió lo que entendemos por arte. Nacido en Málaga en 1881, este artista español no se conformó con dominar la técnica; decidió reinventarla, convirtiéndose en el icono más influyente del siglo XX.
Un camaleón de la creatividad:
Lo que hacía único a Picasso era su capacidad de mutar. No se quedó estancado en un solo estilo, sino que navegó por distintas "pieles" emocionales:
- La Época Azul: Un periodo de melancolía y tonos fríos.
- La Época Rosa: Una transición hacia la calidez, el optimismo y la vida circense.
Junto a Georges Braque, Picasso se atrevió a mirar el mundo de forma distinta. A través del Cubismo, despedazó la perspectiva tradicional para enseñarnos que un objeto puede ser visto desde todos sus ángulos a la vez. Fue, literalmente, una nueva forma de ver la realidad.
¿Picasso guardaba su cabello y uñas?
Lo creas o no, Picasso guardaba estas cosas por puro miedo a la magia negra.
Aunque era un genio revolucionario, en su vida personal era extremadamente supersticioso. Aquí te cuento los detalles curiosos detrás de esta extraña costumbre:
1. El miedo a los "hechizos"
Picasso tenía un pavor irracional a que alguien utilizara restos de su cuerpo (como el cabello o las uñas) para echarle una maldición o un "mal de ojo". Creía que, si esos restos caían en manos equivocadas, alguien podría controlar su voluntad o robarle su energía creativa.
2. Su "barbero de confianza"
Era tan desconfiado que no permitía que casi nadie le cortara el cabello. Durante décadas, su barbero oficial fue Eugenio Arias, un amigo cercano. Picasso no solo guardaba los mechones, sino que a veces se los entregaba a sus personas más leales, como a su hija Maya o a su pareja Marie-Thérèse, porque sabía que ellas jamás los usarían para hacerle daño.
3. No tiraba nada
Este hábito formaba parte de una obsesión mayor: Picasso no tiraba casi nada. Guardaba:
- Ropa vieja y zapatos desgastados.
- Recortes de uñas.
- Incluso el polvo de su estudio
4. La "Esencia" del genio
Para él, estos elementos no eran basura, sino parte de su "ser interior". Pensaba que desprenderse de ellos era como perder una parte de su esencia o de su fuerza vital. De hecho, a su muerte, se encontraron cajas llenas de estos restos perfectamente conservados.
Dato curioso: Se dice que esta obsesión venía de su infancia en Málaga y de las creencias populares de la época, donde se pensaba que los restos biológicos conservaban el "alma" de la persona.
La gente que lo conoció platicó sus manías:
Su ex, Françoise Gilot, confesó que vivir con él era lidiar con un hombre que guardaba sobres con recortes de uñas por miedo a que le hicieran vudú. Ella reveló que él era cruel con ella y las mujeres.
Su barbero era su cómplice: En Madrid hay un museo dedicado a Eugenio Arias, el peluquero de Picasso. Él mismo confirmó que el pintor no dejaba que un solo pelo tocara el suelo.
Biógrafos: Personajes como John Richardson, se volvieron sombras de Picasso, documentaron que esta "locura" venía de sus raíces en Málaga, donde las historias de brujas y mal de ojo eran el pan de cada día.
cva*