Cuando las cosas no salen como yo quiero, de Alicia Rábago, una historia sobre emociones

En esta historia, dirigida a público de entre 4 y 6 años, la autora Alicia Rábago enfatiza en la importancia de la gestión adulta

Ejemplares del libro Cuando las cosas no salen como yo quiero.
La escritora señala que las redes sociales venden una perfección inalcanzable que provoca el surgimiento de ansiedad temprana.Foto: Especial.

¿A quién no le ha pasado que, por más empeño que ponga, las cosas simplemente no salen? Esa sensación del nudo en el estómago no es exclusiva de los adultos; los más pequeños también la viven, y a veces con una intensidad que no saben cómo nombrar.

De ello trata Cuando las cosas no salen como yo quiero, el primer cuento infantil de la pedagoga Alicia Rábago, quien nos muestra desde lo vivido por la niña Luisa el impacto que la frustración tiene en las personas.

Luisa suele hacer todo bien, sin embargo, cuando se enfrenta a algo en lo que no destaca, su cuerpo reacciona: se pone roja, cierra los puños y siente ganas de llorar.

De acuerdo con Rábago, esta descripción física es clave para que los niños de entre 4 y 6 años —el público objetivo del cuento— pueda identificarse y entender qué les pasa.

Pero la historia no sólo mira a los niños. Alicia explica en entrevista con Excélsior que incluyó un contraste fundamental: mientras la mamá de Luisa sabe escuchar y gestionar emociones sin presionar, aparece otro niño, Genaro, cuya madre reacciona con poca tolerancia.

El cuento habla de la frustración... hay un niño donde hay una mamá que no la gestiona, que ella misma la vive”, comenta la autora, subrayando que los padres son el primer espejo donde los hijos aprenden a reaccionar ante el fracaso.

El mensaje central es directo: la vida no es perfecta

En un contexto social que Alicia percibe como un “México muy enojado”, el libro llega como una herramienta necesaria. Vivimos en la era del “positivismo tóxico, donde las redes sociales venden una perfección inalcanzable que genera ansiedad desde edades muy tempranas”, reflexiona Alicia sobre los retos actuales de la niñez y la adolescencia.

El mensaje central es directo: la vida no es perfecta. “Las cosas no siempre van a salir como tú quieras, pero tú tienes que saber qué hacer cuando eso pase”, es la lección que la niña descubre y que Alicia busca sembrar en cada hogar. No se trata de allanar el camino para que los niños no sufran, sino darles las herramientas para que sepan cómo seguir adelante.

Incluso el diseño físico del libro tiene una intención social y afectiva. Alicia decidió que fuera de formato horizontal. ¿La razón? “Que se pueda compartir en dos piernas... que te sientes tú y al lado tu niño y al abrirse se comparta”, explica. Es una invitación a recuperar el contacto físico y la conexión emocional que a veces se pierde en lo digital.

Trabajar en la autoestima y el autoconocimiento

La también autora de libros como Edúcalos a pesar de sí mismos o Sin querer queriendo recuerda que educar en la tolerancia a la frustración es, en el fondo, trabajar en la autoestima y el autoconocimiento.

Porque, como bien dice ella: “Tú, como padre, eres esa primera conexión al mundo de tu hijo. ¿Qué quieres que tu hijo aprenda de esa primera conexión?”.

Sin duda, una lectura obligada para padres que buscan formar niños resilientes en un mundo que no siempre dice que sí. 

*mcam