Museo Soumaya une arte, futbol e identidad en tres exposiciones
La muestra ·Colores de identidad" reúne obras de grandes artistas, memorabilia mundialista, arte popular y documentos históricos en las sedes de Plaza Loreto, Plaza Carso y el Atrio de San Francisco.

Con una selección de fotografías, documentales, piezas prehispánicas, óleos y gráfica en torno a los mundiales de futbol y los colores de México, el Museo Soumaya integró tres exposiciones de gabinete, abiertas al público desde ayer, en sus distintas sedes (Plaza Loreto, Plaza Carso y Atrio de San Francisco), bajo el título Colores de Identidad, que se enriquece con piezas de Rufino Tamayo, Diego Rivera, Jorge González Camarena y Josep Renau.
Por ejemplo, en la sede del Museo Soumaya Plaza Loreto, a 20 minutos del Coloso de Santa Úrsula, con imágenes de nostalgia pambolera inmortalizada en los cromos publicitarios de la imprenta Galas de México con artistas como Demetrio Llordén, Humberto Limón y Luis Améndolla, entre otros más.
Además, se exhibe un balón autografiado por Edson Arantes do Nascimento, Pelé; los tacos de Cristiano Ronaldo (CR7) y una imagen autografiada de Hugo Sánchez en su clásico gol de chilena. “Esta exposición nos hace recordar esas imágenes de antaño con nostalgia, recuperando los calendarios de la imprenta Galas de México que tienen que ver con dos momentos que resultaron señeros para la realidad latinoamericana: 1970 y 1986”, comentó Alfonso Miranda Márquez, director del Museo Soumaya.
Así como algunos planos del archivo del arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, de lo que concibió como el antiguo Estadio Azteca, así como sus transformaciones para el Mundial de México 86; y la maqueta de la escultura monumental El Sol Rojo, de Alexander Calder,
que fue la más grande que hizo este artista estadunidense” y que permanece a un costado del recinto deportivo, destacó Miranda Márquez.
“El proyecto no se llevó a cabo de la manera en que fue concebido; era más amplio, tenía una plataforma giratoria y la lámina que representa el sol rojo era más grande, así que el arte cinético de Calder iba a estar de manifiesto dando la bienvenida a cualquier afición que estuviera en la plaza del estadio. Pero sigue ahí como un referente de esa hermandad entre latitudes, en ese ejercicio de un escultor extraordinario, aunque la Ruta de la Amistad –de la que forma parte– ha sufrido transformaciones, como la edificación de un segundo piso en Periférico”, explicó.

Al respecto, Miranda también expuso que aún está pendiente de ser restaurada la escultura original de Calder.
No pudo concretarse la restauración como se tenía proyectado, porque sí tiene una consecución de recursos muy distinta, y recordemos que es un patrimonio de la federación, no de la Ciudad de México”.
Forjan cosmovisión
Por otro lado, destacó que, en Plaza Carso, se apostó por una mirada hacia los fondos de arte popular o más allá de la academia, que no habían sido expuestos.
Se trata de piezas que no atienden las reglas de la academia, que siguen teniendo identidad, forjan una cosmovisión y que tienen una mirada ancestral hacia los pueblos originarios, con piezas como charolas, bandejas, jícaras y ollas de distintas latitudes de México, provenientes de la colección de Fernando Gamboa.
También se incluyen fotografías del Fondo Roberto Montenegro, y se hace presente Rufino Tamayo, Diego Rivera y Jorge González Camarena. De este último, por ejemplo, se muestra su vertiente no muralista, sino la del arte del calendario.
Aquí destacan piezas como: Vendedor de sandías, de Tamayo; Composición de sandías, de Montenegro; Pajarero o vendedor de pájaros, de Rivera; Tres campesinos, de Alfredo Ramos Martínez; Escena bucólica de Jorge González Camarena; y Los trovadores, de Josep Renau.
Miranda también destacó los videos documentales de la videoteca del recinto, como los cineminutos de Demetrio Bilbatúa, quien documentó los mundiales de México 1970 y México 1986.
Destacó la tercera vertiente de Colores de identidad, que se exhibirá en el Atrio de San Francisco, en el corazón de la CDMX.