Acrílico, pincel y tequio: El muralista Oscar Axo plasma la herencia viva del pueblo mixteco
El muralista oaxaqueño Oscar Axo retrata la herencia del pueblo Ñuu Savi y las tradiciones mixtecas en nuevas obras comunitarias en Oaxaca.

OAXACA, Oax.- Oscar Axo (Tlaxiaco, 1983) destacado artista y muralista urbano originario de la mixteca oaxaqueña, plasma en su obra la identidad y la herencia viva del pueblo Ñuu Savi (pueblo de la lluvia), las tradiciones regionales y la riqueza de la naturaleza local.
A diferencia de muchos artistas urbanos que recurren al aerosol, él trabaja con acrílicos y pinceles finos, con lo que logra un nivel preciso de detalle, textura y manejo de la luz. Su talento ha cruzado fronteras, ya que de acuerdo con la plataforma internacional Street Art Cities (Excélsior 8, febrero 2025) es uno de los diez mejores artistas urbanos del mundo.
A manera de tributo a la identidad del pueblo mixteco, el artista culminó en la comunidad de Benito Juárez, del municipio de Santo Tomás Ocotepec, un mural sobre la herencia cultural ñuu savi expresada en su lengua, textiles y prácticas colectivas.

Murales dedicados al carnaval y las ceremonias de petición de fertilidad
Por iniciativa de los habitantes y autoridades de Tlaxiaco, Axo fue propuesto junto con el Colectivo Pelota Mixteca para crear una serie de murales dedicados a la celebración del carnaval (viko kasiki), una de las festividades más importantes de la localidad.
Se trata de una ceremonia ancestral vinculada con la petición de fertilidad, cuando personajes enmascarados (tee kasiki) , recorren los campos y visitan las casas para despertar a la madre tierra y bendecir las semillas que sembrarán.

Simbología ancestral y la participación comunitaria a través del tequio
El mural de Oscar integra elementos como la serpiente emplumada (koo yoso), el Señor Nueve Viento (yaa savi), deidad de la lluvia; signos calendáricos y referencias a los códices mixtecos.
La imagen principal representa a un danzante tradicional (Melitón Bautista) bendiciendo las semillas, acompañado por una mujer mayor (Cirenia Severiana León) con huipil y jícara con pulque, así como por una joven (Evelyn Jiménez Cortés) que simboliza a las nuevas generaciones y la continuidad de la identidad comunitaria.
A partir del tequio como práctica colectiva comunitaria, Oscar Axo involucró a su comunidad en la creación de las obras que lucen en la fachada de la Casa de la Cultura ( Ve’é viko kasi).