INAH documenta cueva ritual con 179 piezas prehispánicas en Chiapas
El hallazgo, ubicado en una cueva cercana al Arco del Tiempo, incluye 13 depósitos rituales con 179 piezas fechadas entre los años 600 y 900 d.C., vinculadas a ceremonias de lluvia y fertilidad agrícola.

Investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) documentaron una cueva, en Chiapas, con 13 depósitos rituales prehispánicos con 179 piezas prehispánicas, entre objetos cerámicos, incensarios, urnas-efigie y cajetes con representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes.
De acuerdo con el análisis inicial de la cerámica y de las representaciones iconográficas, los materiales fueron fechados hacia el periodo clásico tardío regional (600–900 d.C.). Aunado a esto, se informó que tanto la disposición de las ofrendas como el contexto de la cueva indicaron que fue utilizada con fines ceremoniales, en especial, rituales propiciatorios de lluvia y fertilidad agrícola, y no como un lugar de habitación.

El INAH detalló que el hallazgo –situado en las inmediaciones del Arco del Tiempo, una de las bóvedas naturales más grandes del mundo, ubicada en el cañón del río La Venta, en el municipio de Cintalapa, en Chiapas– lo hizo el guía local Jairo Díaz Barreiro, integrante de la Alianza de Empresarios del Segmento de Naturaleza, quien lo notificó en enero pasado.
La dependencia detalló que los trabajos fueron inscritos como parte del proyecto de registro y análisis de cuevas del cañón del río La Venta, desarrollado por la dirección de Estudios Arqueológicos del instituto y dirigido por el investigador Josuhé Lozada Toledo, del Centro INAH Chiapas, con la colaboración de la arqueóloga y escaladora Martha Arcelia García Sánchez y del espeleólogo Gabriel Merino Andrade.

Lozada comentó que la cueva presenta una longitud de 100 metros y su acceso es en extremo agreste, al requerir un descenso en rápel de más de 10 metros de profundidad, situación que contribuyó a mantenerla intacta durante los siglos y evitar su saqueo.
Además, expuso que, en cuanto a las representaciones de jaguares, tecolotes y serpientes, “en la cosmovisión zoque estos tres animales están vinculados al mundo nocturno y a las cuevas. (Por ejemplo), el jaguar (kank), simboliza la oscuridad y es guardián del inframundo y del corazón del monte, mientras que el tecolote se asocia con la noche y la sabiduría, y la serpiente, con la fuerza y el ciclo de la vida y la muerte”, destacó Lozada.
Adicionalmente, señaló que uno de los aspectos más sobresalientes del hallazgo es que los incensarios, decorados con representaciones de las espinas del tronco de la ceiba –árbol sagrado para estos grupos–, parecen marcar el recorrido ceremonial al interior de la cueva.