Historia de las jacarandas en la CDMX, así llegaron a pintar las calles de violeta

Las jacarandas forma parte del paisaje de la CDMX, pero no son una especie nativa de México, entonces, ¿cómo llegaron aquí?

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Conoce la historia de las jacarandas en la CDMXCanva

La primavera marca la llegada del color violeta a la Ciudad de México, a través de los árboles de jacarandas que pintan los paisajes de la capital. Pero, ¿cómo llegaron hasta aquí? Conoce la historia de las jacarandas.

Aunque en los últimos años hemos visto jacarandas desde enero, el mes más colorido es marzo, cuando lucen por toda la CDMX. Oficialmente, la temporada inicia en febrero y termina a finales de abril, cuando los cambios climáticos, hacen que se sequen y caigan al suelo.

Un dato curioso, es que las jacarandas no son nativas de nuestro país. Estas pertenecen a la especie Jacaranda mimosifolia, originaria de Sudamérica, particularmente de países como Brasil, Paraguay y Argentina.

Aquí es donde surge la pregunta: entonces, ¿cómo llegaron a nuestro país? Y más importante: ¿cómo lograron adaptarse tan bien y convertirse en un ícono de la CDMX?

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Las jacarandas no son nativas de México, sino de SudaméricaCanva

¿Cómo llegaron las jacarandas a la CDMX?

El inicio de la historia de las jacarandas a la Ciudad de México se atribuye principalmente al jardinero y paisajista japonés Tatsugorō Matsumoto, quien llegó a México a inicios del siglo XX y comenzó a trabajar en proyectos de jardinería y paisajismo.

Su talento lo llevó a colaborar con el gobierno mexicano, diseñando jardines para la élite política y espacios emblemáticos como los del Castillo de Chapultepec.

¿Y las jacarandas? La historia más difundida relata que el presidente Pascual Rubio quería que se plantaran cerezos japoneses en la CDMX, teniendo como referencia los que había en Washington, por un regalo de Japón en 1912.

Sin embargo, ya que el clima de la ciudad no era compatible con estos árboles, Matsumoto propuso plantar jacarandas, pues su floración se adaptaba mejor. De esta forma se podía lograr el mismo efecto visual, pero con una especie más resistente.

La idea fue bien recibida y, con el respaldo de las autoridades, las jacarandas comenzaron a sembrarse en avenidas principales y espacios públicos como estrategia de embellecimiento urbano.

Inicialmente, se apreciaban en zonas clave, como Paseo de la Reforma, la colonia Roma, Condesa y Coyoacán, además de diferentes parques y callejones. Sin embargo, con el tiempo se multiplicaron y se volvieron un símbolo de la capital.

¿Por qué las jacarandas se adaptaron tan bien a la CDMX?

Pese a no ser una especie originaria de México, las jacarandas se adaptaron muy bien a la ciudad. Esto se logró gracias a una combinación de factores climáticos, geográficos y biológicos que favorecen su crecimiento y floración.

En primer lugar, la Jacaranda mimosifolia prospera en climas de templados a cálidos, donde no haya cambios extremos, algo que tiene la CDMX.

Si bien, podemos pasar de frío a calor y lluvia en un día, el clima es generalmente templado, con temperaturas moderadas la mayor parte del año, lo que evita daños por heladas o calor extremo en las jacarandas.

Por otro lado, el suelo de la ciudad, de origen volcánico en muchas zonas, tiene buen drenaje, evitando el encharcamiento, algo clave para este árbol.

De igual modo, la capital aporta la cantidad de luz solar que requieren, la cual es alta, gracias a que está ubicada a más de 2 mil 200 metros sobre el nivel del mar, impulsando el crecimiento y floración de las jacarandas.

Finalmente, no podemos dejar de lado que se trata de una especie resistente, por esa razón ha sobrevivido a la contaminación y al entorno urbano, pues sus raíces no suelen levantar el pavimento fácilmente.

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Las jacarandas se han adaptado bien al ambiente urbanoCanva

Como dato curioso, ¿sabías que, al no ser una planta nativa, la jacaranda es considerada especie invasora? Según expertos, si bien no son agresivas, su presencia puede modificar las dinámicas ecológicas.

Por ejemplo, algunas abejas locales no están adaptadas para polinizarlas, lo que puede afectar las interacciones naturales entre flora y fauna.

Pero ojo, eso no significa que se planee eliminar a las jacarandas, simplemente se insiste en la importancia de lograr un equilibrio ecológico que las combine con especies nativas.

Durante la primavera y todo el año, las jacarandas son protagonistas del paisaje de la capital y un spot perfecto para tomarnos fotos o inspirarnos a crear. Ahora que conoces la historia de las jacarandas en la CDMX, seguro no las verás igual.