Piden intervención del INAH para frenar obras sobre vestigios prehispánicos en Coatepec
Vecinos de Coatepec exigen al INAH detener obras inmobiliarias en Campo Viejo tras el hallazgo de una estela y una plataforma prehispánica.

Coatepec que buscan defender el patrimonio arqueológico hallado en la zona de Campo Viejo advirtieron sobre la posible destrucción de una ciudad prehispánica que comienza a revelarse bajo los fraccionamientos privados de San Lucas y La Trinidad.
La plataforma de 20 por 30 metros y la llamada Estela Coatepec —pieza que el INAH reconoce como ajena a las culturas estudiadas en Veracruz— han detonado un movimiento ciudadano que exige suspender de inmediato las obras inmobiliarias y realizar estudios con tecnología de punta antes de que el sitio quede sepultado.
Estudios de alta tecnología para descifrar la Estela Coatepec
“Se necesitan los estudios de alta tecnología para conocer de qué extensión de tierra estamos hablando y también poder hacer los escaños necesarios a esta estela que se ha encontrado para encontrar y poder tener fecha, nombre de los personajes que aparecen ahí y asociar a qué cultura pertenecen”, señaló Pilar Lozada, integrante del comité que acudió a la capital de Veracruz para plantear el panorama de lo que sucede con las ruinas.

Vestigios prehispánicos enterrados bajo desarrollos urbanos
Desde hace más de medio siglo se sabe que Coatepec está construido sobre vestigios prehispánicos. Hallazgos en fraccionamientos como La Trinidad, Santa Rosa, Santa María y en plazas comerciales como Santa Cecilia fueron denunciados en su momento, pero terminaron “sepultados bajo el cemento, bajo los cimientos”, según relatan los vecinos.
La zona de Campo Viejo, excavada parcialmente hace tres décadas, ya había revelado estructuras que se consideraron menores; hoy, con la aparición de una plataforma y la estela, queda claro que aquella lectura fue insuficiente y que Coatepec podría estar asentada sobre una gran ciudad de entre 30 y 50 hectáreas.

Los vecinos confirmaron que el hallazgo arqueológico quedó dentro de un fraccionamiento privado que proyecta construir 400 casas.
Mientras la obra avanza, el INAH mantiene un confinamiento de 20 por 30 metros, insuficiente para la magnitud del sitio.