Falleció von Gunten, el pintor de la exuberancia a los 92 años
La muerte del grabador y escultor fue confirmada por su hijo Ives; las autoridades del INBAL dialogaban con la familia para rendirle un homenaje en Bellas Artes

Falleció la madrugada de ayer el pintor, grabador y escultor suizo-mexicano Roger von Gunten (Zúrich, 1933-2026), uno de los creadores más vitales de la generación de La Ruptura. Llegó a México en 1957 junto con un amigo, con la idea de viajar de Estados Unidos a la Patagonia, pero al llegar a nuestro país, quedó prendado de la luz, el color y la naturaleza.
A Von Gunten nunca le interesó hablar de corrientes artísticas ni de lo que significó su paso del abstraccionismo a la figuración, porque “la obra habla por sí misma”, aunque aseveró que su creación se alimentaba de “música, literatura, paisajes y cosas que me suceden”.
El fallecimiento del artista fue confirmado ayer, en redes sociales, por su hijo Ives von Gunten, quien escribió: “El paso a otro mundo, al que llamamos muerte, es una gentil brisa que corta lo pesado y eleva la luz que llevamos. Con un profundo cariño, respeto y natural tristeza, compartimos que ese instante sucedió esta madrugada, 18 de febrero, y se llevó a Roger a un mundo de colores y formas nuevas. Se fue en paz y tranquilo. De corazón, agradecemos a todos sus pensamientos para con él. Que el arte y la cultura sigan brindando armonía a quienes en él se miran”.
El dato
Se fue en paz
· Dependencias como la Secretaría de Cultura, la Secretaría de Hacienda y la UNAM manifestaron sus condolencias.
· Ernesto Lumbreras, Álvaro Bitrán, Alfonso Miranda, Homero Aridjis y Rogelio Cuéllar recordaron al artista.
Al cierre de esta edición, trascendió que las autoridades del Instituto Nacional de Bellas Artes dialogaban con la familia de von Gunten para rendirle un homenaje en el Palacio de Bellas Artes.
Al anuncio de su muerte se sumaron los pronunciamientos de la Secretaría de Cultura federal, la Secretaría de Hacienda, ya que forma parte de la colección Pago en Especie, la UNAM e integrantes de las comunidades culturales.
El poeta Ernesto Lumbreras lo describió así en sus redes: “Roger von Gunten ha partido y nos deja, en toda su algarabía dionisíaca, un testamento del color. Generoso y pródigo, su arte ensayaba una y otra vez episodios del estar y del ser en un paraíso libre de maniqueísmos y metafísicas. Una cohabitación sensorial en el universo donde la razón desactiva sus mecanismos –la lógica de la sensatez pura– para prolongar el éxtasis”.
El violonchelista Álvaro Bitrán le dedicó un breve pensamiento: “Buen viaje a Roger von Gunten, mi pintor mexicano favorito”; y le siguió el promotor cultural Alfonso Miranda Márquez: “Hasta siempre, maestro. Que el universo, color y calidez de Roger von Gunten siga y aliente”.
Mientras tanto, el Museo de Arte Moderno lo recordó con una cita de Fernando Gamboa a propósito de la exposición que dicho recinto le dedicó en 1978: “El arte de Von Gunten seduce por su gran libertad y la exquisita alegría que irradia de ella. Alegría, a la que a veces acompaña el humor y la ironía”.
POESÍA Y MEMORIA
Excélsior charló con el poeta Homero Aridjis.,quien fuera amigo del artista “Aparte de ser un gran pintor, era también un amigo. Él radicó siempre en Tepoztlán y ha sido por adopción un gran artista mexicano. En sus pinturas vemos muchos paisajes mexicanos.”
Y recordó que al también grabador le interesaba la poesía, por lo que le ilustró su libro Los espacios azules.
Por su parte, el fotógrafo Rogelio Cuéllar, aseguró que “Roger era más mexicano que los nopales y los magueyes. Además, siempre fue su pasión el paisaje mexicano, la exuberancia y las mujeres”.
Y agregó: “Una vez me contó algo padrísimo, que vio en una revista de National Geographic un paisaje en Canadá –entonces vivía en Tepoztlán–, y le gustó tanto que compró una casita allá y se fue, pero al poco tiempo dijo: ‘¿Yo qué hago aquí?’, y se regresó a México”, dijo.
Y comentó que en su archivo guarda un registro fotográfico del artista con sus hijos Dylan e Ives y el recuerdo de dos proyectos conjuntos: El primero titulado A cuatro manos, en el que Roger pintaba el cuerpo de una modelo y Rogelio registraba con fotografías; y el segundo, con María Luisa Passarge, que fue La Tabla de los Elementos, editado por La Cabra Ediciones.
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