Duane Cochran, un mandarín en Tepito
El bailarín, y coreógrafo presenta una versión contemporánea, con énfasis en México, del ballet pantomima El mandarín maravilloso

El barrio bravo de Tepito, en la Ciudad de México, es el lugar que escogió el coreógrafo y bailarín Duane Cochran para desarrollar su versión contemporánea del ballet pantomima El mandarín maravilloso, compuesto por el músico húngaro Béla Bartók (1881-1945) y estrenado en Colonia, Alemania, en 1926.
Basada en una historia de Melchior Lengyel, que Cochran retomó del húngaro original, “nada fácil de hallar”, esta pieza en un acto inspiró una lectura renovada de este clásico modernista, en diálogo con el Concierto para violín del ruso Ígor Stravinski (1882-1971).
“Es una propuesta que conjuga la fuerza de la danza contemporánea y la potencia de la música. La concebí como un diálogo entre la danza y la música. Como soy pianista también, me gusta combinar mis dos pasiones”, explica Cochran en entrevista con Excélsior.
“Las dos partituras fueron escritas en un momento crucial, crítico, entre las dos grandes guerras mundiales: El mandarín… en 1926, y el Concierto para violín en 1931. Después de la Primera Guerra Mundial, la vida regresó a la normalidad sin bombas ni aviones. Y los creadores tenían mucha hambre de expresarse como artistas y como seres humanos. Bartók y Stravinski son grandes compositores del siglo XX”, indica.
“Ambas obras comparten una naturaleza mágica y primitiva, pero también profundamente humana. En ellas encuentro el ritmo, el misterio y la energía que me inspiran a transformar el sonido en movimiento”, añade.
El director de Aksenti Danza Contemporánea afirma que esta pieza “explora el deseo, la violencia y la redención desde una mirada actual, abordando la relación entre lo sensual y lo sagrado, entre la materia y la luz”.
Aclara que “es un cuento espeluznante sobre prostitución, engaño, robo, sexo y homicidio. Cuando se estrenó, en noviembre de 1926, el público estaba horrorizado. Fue considerada una obra perversa y fue censurada durante años en Europa. Bartók nunca la vio en su país. Es un estreno en Latinoamérica. En Estados Unidos se ha montado un par de veces. Es casi virgen, pero sigue vigente cien años después”.
El ejecutante estadunidense destaca que sigue la historia original de El mandarín maravilloso, pero poniendo un énfasis en México. “Todo sucede en Tepito. Tres vándalos, chacales, viven juntos en un lugar abandonado con una chica, a la que obligan a realizar un baile de seducción para que roben a los hombres que intentan tener sexo con ella.
“Primero llega un viejito que poseía dinero, pero ya no tiene nada y lo desechan. Después, entra un chavito universitario, que apenas tiene para su camión. Y el tercer personaje es un mandarín, un individuo exótico y misterioso. Pertenece a la alta sociedad, pues anda lleno de joyas y sedas. ¿Qué hace este tipo en Tepito?”, se pregunta divertido.
“Es silencioso, no habla, pero todo lo expresa apasionadamente a través de su cuerpo. Es surreal, con una presencia amenazante. Y se enamora de la morra. Los chacales lo roban y ven que sigue buscando a la chica. Intentan matarlo en tres ocasiones, pero él se obsesiona. Ella se da cuenta que lo que necesita es el coito. Al final, se juntan, pero él muere y todas sus heridas sangran. Así termina la historia”, detalla.
Con música en vivo y unos 40 artistas en escena, El mandarín maravilloso ofrecerá tres funciones iniciales en el Teatro de las Artes del Cenart: los días 30 y 31 de enero y 1 de febrero, a las 20:00, 19:00 y 18:00 horas, respectivamente. Y, posteriormente, se presentará en otros recintos, comenta el coreógrafo, incluido el teatro del Palacio de Bellas Artes.
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