A dance tribute to the football, un homenaje al futbol, llega al Teatro Julio Castillo
Descubre 'A dance tribute to the football' en México. Jo Strømgren detalla a Excélsior los secretos de esta obra que une danza contemporánea y futbol, que llegará a México por primera vez

“El mundo del futbol es horrible, porque es homofóbico, racista y mafioso; no es un mundo ideal ni representa lo que queremos llegar a ser”, dice a Excélsior Jo Strømgren, coreógrafo noruego que presentará en México 'A dance tribute to the football'.
Sin embargo, al mismo tiempo, es un deporte que pertenece a niños y a todo el mundo. Por ejemplo, si en vacaciones no hay nada que hacer, juntas un par de personas que ni conoces y juegas un partido, porque la idea es estar juntos y compartir sin competir”, afirma.
Esta obra, creada por el coreógrafo en 1997, ha dado la vuelta al mundo y se estrenará mañana en México, en el Teatro Julio Castillo, a las 20:00 horas, aunque a él ya no le agrada mucho, porque la ha visto muchas veces. Sin embargo, acepta que la primera idea le tomó por sorpresa cuando empezó a ver el futbol en la televisión.

El origen de una coreografía disruptiva
En aquella época solía poner la televisión para ver este deporte, pero le quitaba el sonido y ponía música... De repente aquello era coreografía y danza. Lo mismo hacía con los boxeadores y descubrí que había mucho movimiento y esteticismo”, describe en videollamada.
¿Por qué esta obra se ha mantenido vigente?, se le pregunta a Jo Strømgren. “También me sorprende que después de 30 años siga siendo interesante para muchos. Para mí, personalmente, el interés se ha ido, porque estoy harto, pero lo que piense no importa y lo relevante es la obra en sí y su función en otros países.
La obra parte de un tema que todos conocemos, es decir, no se trata de vida, muerte, guerra o racismo, que es más difícil de abordar; el futbol es una referencia común en todo el mundo. Y, por otro lado, nuestra intención es ver el tema desde distintos lados, como un espejo o un mosaico para mostrar lo bueno, lo malo, lo histórico y lo estético”, explica.

¿En su momento poner un balón en el escenario fue disruptivo? “Sí, en 1997, muchos intelectuales y directores de festivales en Europa lo vieron como un choque. ¿Cómo meter algo de la cultura popular a la escena? Pero mi ambiente es la danza contemporánea, que está en constante cambio, y hoy no es nada especial, pues la cultura popular está explotada en la escena.
Aunque también depende en qué país actuemos, porque cada uno tiene un desarrollo distinto y de vez en cuando al público le parece radical”.

Más allá del deporte: crítica social y censura
Sin embargo, Jo Strømgren señala que la compañía tiene más de 50 producciones que han llevado a 60 países y no abordan otros deportes, sino temas más serios.
Esa obra de futbol nos ha dado un éxito rápido, pero nosotros no queremos ser reconocidos por ésta. De hecho, es nuestra única producción que aborda el deporte.
Pero nos gustan más los temas políticos y de crítica social. Por ejemplo, esta semana también estaremos actuando en Noruega con la pieza The basement (El sótano), sobre las mujeres que han muerto por ser consideradas brujas”, comenta.

¿Qué temas llevará próximamente a escena? “Cada año me resulta más aburrido trabajar el arte para mí, porque hay limitaciones... como ese movimiento woke que limita lo que uno puede expresar, abordar y tener cuidado para no ser cancelado, y no sólo es con el público, sino también con bailarines, actores y colaboradores, que tienen más miedo que antes.
Y, entonces, ahora resulta que estamos haciendo cada obra un poco más suave... y al final me pregunto: ¿Dónde está la patada? No sé. Es lo que más pienso. He hecho como 200 producciones y la verdad es que no necesito hacer más... Pero me estimula mucho trabajar en Rusia, es decir, en lugares o en situaciones más riesgosas, donde un tema es imprescindible”, concluye.
