Lucha feminista: Estalla la revolución diamantina; paisaje escénico

La coreografía de Claudia Lavista, con creación sonora de Gabriela Ortiz, invita a reflexionar sobre la lucha feminista

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Gabriela Ortiz, compositora y Claudia Lavista, coreógrafa.Fotos: Mateo Reyes y Cultura UNAM.

Claudia Lavista prepara el estreno coreográfico de la obra Revolución diamantina, que tendrá su estreno en la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, a partir de la creación sonora de la compositora Gabriela Ortiz, la cual empezará a montarse a finales de mes, en el marco del Día Internacional de la Mujer, y tendrá dos funciones: el sábado 4 y el domingo 5 de julio, a las 19:00 y 17:00 horas, respectivamente.

La obra es un ballet, ideado por Lavista y las coreógrafas Lola Lince y Melva Olivas, quienes utilizan símbolos como la sangre, la piedra y la trenza para dar forma a un paisaje escénico dividido en seis cuadros: Nacimiento, Protección, Resistencia, Defensa, Reconstruir y Cruzar, que plantean el peregrinaje de la mujer a través de la historia de la humanidad.

El primer movimiento, comenta Lavista a Excélsior, “tiene que ver con la concepción de la mujer, de lo femenino y de estas características de las mujeres que tienen que ver con la fortaleza, la resiliencia y el cuidado por los demás.”

El segundo se relaciona con esa naturaleza de proteger a hijos, abuelos, familias, la naturaleza y la sociedad en general, “en donde surge el concepto de sororidad para proteger a las personas vulnerables a nuestro alrededor y, sobre todo, a nosotras mismas”.

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El tercer movimiento, apunta la coreógrafa que ha creado al menos 45 obras, se refiere a los cuerpos de las mujeres que resisten y que, en un momento dado, esa resistencia se convierte en un campo de fricción política.

Continúa con la defensa ante la violencia sistémica, es decir, “en la manera como el cuerpo se defiende y se reorganiza para enfrentar esa realidad que todo el tiempo ocurre en el ámbito de las mujeres.

El quinto refiere la reconstrucción de aquel cuerpo roto “y lo que implica hacer para reconstruirnos a nosotras pero también para reconstruirnos como sociedad”.

Y culmina con una reflexión que busca superar al sistema opresor del patriarcado, en el que mujeres y hombres tejen un puente para cruzar juntos, “porque este no es un problema de las mujeres, sino de la sociedad completa”.

Lavista detalla que fue invitada a este proyecto por Marisa Canales, directora de Urtext –sello discográfico que celebra 30 años–, “quien impulsa el diálogo entre lenguajes contemporáneos y creación interdisciplinaria”, por lo que consideró invitar a dos coreógrafas a este proyecto, como Lola Lince y Melva Olivas.

Somos tres coreógrafas de generaciones distintas que trabajamos el montaje de la obra a partir de estas ideas. Yo les propuse esta ruta creativa y, a partir de ahí, las tres hemos trabajado en conjunto. También se sumó al equipo Aurelio Palomino, que hace escenografía, vestuario e iluminación, y vamos a trabajar con 12 bailarinas del Ceprodac. El montaje físico comienza el 21 de marzo, aunque la concepción lleva trabajándose desde hace tiempo”, apunta.

¿Qué símbolos destacarán en la pieza? “La obra usa muchos símbolos. Por ejemplo, la sangre, porque algo que nos junta a las mujeres del mundo es que sangramos una vez al mes, aunque también tiene que ver con las desaparecidas, los feminicidios y con la vida, porque las mujeres también damos vida.

“También usaremos la piedra, que representa esa piedra que cargamos, pero también los paisajes que construimos o la roca que usamos para defendernos. Y otro elemento es la trenza, porque el cabello es un símbolo potente en todas las culturas. En nuestra cultura tiene que ver con cómo las abuelas trenzan a las hijas y a las nietas, y ese trenzado tiene una simbología de integración social, de cómo las mujeres integramos familias, comunidades y sociedades”.

Una pieza política

Finalmente, Lavista asegura que esta pieza sí busca ser política y hablar claramente de los feminismos. “Es una obra que invita a reflexionar sobre esta lucha, que tiene que ver no entre lo masculino y lo femenino o hombre y mujer, sino en torno a ese sistema específico, el patriarcal, que está generando una devastación tremenda y que no está funcionando”.

Revolución diamantina, de Gabriela Ortiz, obtuvo tres premios Grammy y está inspirada en la Marcha de la Brillantina de 2019, en la Ciudad de México, movilización que protestó contra la violencia de género y los feminicidios, cuyo nombre surge del acto de las manifestantes de lanzar brillantina rosa como símbolo de protesta, lo que dio como resultado este ballet que expresa la furia legítima de las protestas feministas.

*mcam