Conmemoran una oscura fiesta que data de 1845 en Guanajuato
Evocando una malograda quema de brujas, los pobladores de San Francisco del Rincón se reúnen a realizarla como divertimento

“¡Quemen a las brujas!”, “¡Que ardan las brujas!”, son algunas de las consignas que grita cada año el pueblo enardecido en la plaza principal de San Francisco del Rincón, Guanajuato, desde 1845.
En los balcones del Palacio Municipal, las autoridades cuelgan tres “piñatas” ataviadas con ropa negra o roja, puntiagudos sombreros y montadas en escobas de varas. Éstas son atiborradas de pirotecnia y, ante una multitud, de noche, son encendidas.
El origen de la festividad es siniestro. Corría enero de 1845, cuando la policía descubrió a un grupo de mujeres de diferentes edades, que realizaban supuestos ritos de magia negra en el Barrio de la Cebolleta, en San Francisco del Rincón
La leyenda sostiene que las brujas estaban entregadas a Satanás y fueron detenidas por los uniformados entre velas negras, muñecos para maldecir y calderos.
Los policías se llevaron a las brujas al Palacio Municipal, en donde se encontraba la cárcel, y fueron entregadas a las autoridades. Como si se tratase de un relato de la Edad Media, las mujeres fueron condenadas a arder en la plaza de armas, frente a la sociedad.
La ejecución se pospuso varias veces. Pasó el tiempo y las brujas nunca fueron ejecutadas. Y nunca más se supo de ellas.
Hoy, en San Francisco del Rincón se dice que se trató solamente de una estrategia publicitaria para atraer gente al pueblo y detonar el comercio. Y funcionó, porque el chisme corrió como pólvora atrayendo gente de otras latitudes, activando así la economía.
Hoy en día, este evento se celebra como un divertimento, un símbolo y un recuerdo histórico.
Miles de personas se reúnen en el Jardín Principal a ver cómo arden tres brujas, hechas con carrizo y papel. Mientras arden y luego estallan, la ciudadanía grita, feliz, exigiendo que las quemen.
Las figuras de las brujas hacen rápida combustión mientras suena el Huapango, de Moncayo. Todos aplauden al ver que quedan transformadas en cenizas, y lo único que pende de las cuerdas donde las cuelgan son los afilados sombreros.
Después se lleva a cabo un espectáculo de fuegos artificiales, seguido de la variedad musical. Este 2026, asistieron más de 6 mil personas. A San Francisco del Rincón se le conoce como la ciudad de las brujas.
*mcam
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