Bernardo Esquinca: “Lo mejor que se escribe en español lo están haciendo las mujeres”
El escritor coordinó el nuevo volumen de la colección "Sólo cuento" de la UNAM, integrado por 25 relatos, y sostiene que las voces femeninas encabezan la narrativa contemporánea en español, con el terror como uno de sus géneros más potentes.

Hay una intensidad en las letras de América Latina, una clara intención de hacer algo que denomino ‘sacarse las entrañas’, con la que difícilmente compiten otras lenguas”, afirma tajante el escritor Bernardo Esquinca (1972).
El narrador, inscrito en la llamada “ficción de lo extraño”, con una obra que mezcla lo policiaco, lo fantástico y el terror, concluye lo anterior tras coordinar “con absoluta libertad de propuesta” el tomo 11 de la colección Sólo cuento (UNAM), para el que eligió 25 relatos, de los cuales 17 son de mujeres.
Me parece que lo mejor que se está escribiendo en lengua castellana lo están haciendo las mujeres. Lo significativo es que la mayoría está empleando el género de terror para contar sus historias”, comenta en entrevista con Excélsior.
“Para mí no era una cuestión de género, sino de elegir las narrativas más potentes del continente; esas que no se guardan nada, en las que no hay pudor. Este tipo de expresión es necesario para reflejar lo que sucede en una América Latina desigual, con muchísima violencia, en particular ejercida hacia las mujeres, hacia el cuerpo femenino, y una corrupción profunda”, agrega.

El comunicólogo egresado del ITESO observa una constante en la elección del terror.
“No es gratuito, porque es un género que permite, mediante una mirada oblicua de la realidad, que no obedece necesariamente a lo posible, una exploración muy potente, profunda y crítica del mundo que nos rodea”.
Dice que esto sucede desde hace varios años. “El género de terror se está convirtiendo en una herramienta para reflejar de una manera más adecuada las urgencias de nuestras sociedades latinoamericanas”.
Entre las autoras seleccionadas destacan Andrea Chapela, Selva Almada, Aura García-Junco, Clyo Mendoza, María Fernanda Ampuero, Liliana Blum, Fernanda Trías, Elisa Díaz Castelo y Mónica Ojeda.
Esquinca aclara que, si bien en estas narrativas no hay pudor, tampoco ve gratuidad.

Es decir, cuando el tema lo requiere, hay que poner las cosas como son y hay que colocar las entrañas literalmente sobre la página en blanco. Como lo hace, por ejemplo, Díaz Castelo, al reflexionar sobre las comedoras de placenta.
“Es un tema fuerte, potente, que nos habla de los temores del parto, de cómo se maneja el cuerpo de la mujer en la maternidad. Lo presenta de una forma muy gráfica, pero a la vez inteligente, para ir al fondo de un tema relevante, hablar de situaciones que generan angustia en quien las vive”, añade.
El autor de Los niños de paja, Demonia y Mar Negro explica que el cuerpo es uno de los temas en común que recrean tanto mujeres como hombres.
Luis Carlos Barragán Castro participa con un texto sumamente perturbador. A través del terror corporal, que no sólo estamos viendo cada vez más representado en la literatura, sino también en el cine, evidencia las violencias sobre el cuerpo y cómo el erotismo también es transgresor”.
El cuentista dice que además incluyó en la antología varios textos sobre el clima. “No necesariamente bajo la etiqueta del cambio climático, pero sí sobre un clima que vemos cada vez más extremo y que nos afecta más; eso permea en la escritura.
“Chapela entrega un relato sobre una Ciudad de México cataclísmica, ya inundada; y una historia de amor que germina dentro de este mundo apocalíptico. O el cuento de Osvaldo Hernández Trujillo sobre los terremotos, o la sequía en el caso de Nora Muñoz”, indica.
Le parece interesante ver
cómo cada generación va plasmando sus propios miedos, sus paranoias, con temas que tienen mucho que ver con lo que está sucediendo. Ahí están el cuerpo, el cambio climático, las violencias, las desigualdades y la guerra".
Detalla que Sólo cuento se ha establecido dos criterios: que sean de autores vivos y en idioma español. “La mayoría son textos ya publicados, pero hay algunos inéditos. Desde España a lo más profundo del cono sur. Es un buen fresco de la enorme tradición del relato corto que existe en América Latina, que siempre ha gozado de buena salud.
“Esta antología demuestra que todo es válido cuando lo importante es llevar a los lectores al otro lado de sí mismos, a un tránsito de donde nunca se regresa a la normalidad”, concluye.