Alberto Castro Leñero entreteje tres décadas de creación en "Entreredes"
La exposición reúne 30 obras realizadas entre 1994 y 2026 y propone un recorrido por los principales núcleos de la producción del artista, donde pintura y escultura dialogan para construir un entramado de memoria, movimiento y experimentación.

“La idea siempre es detonar una gran energía”, comentó el pintor y escultor mexicano Alberto Castro Leñero (1951) a propósito de su exposición Entreredes, que revisa tres décadas de su trayectoria a partir de 30 obras confeccionadas entre 1994 y 2026.
Es una exploración dentro de mi propia obra en el tiempo. No es una retrospectiva, pero tengo trabajos de diferentes épocas. Está dividida en núcleos”, explicó en conferencia de prensa.
En la Galería 526 del Seminario de Cultura Mexicana, ubicada en Polanco, donde la muestra se exhibirá del 1 de agosto al 27 de septiembre, el artista visual dijo que desea que este conjunto sea un todo y que cada obra forme parte de él. “La intención es crear relaciones entre las piezas, conectarlas como un tejido”.
Quien es considerado uno de los creadores más innovadores y experimentales del país destacó que su obra “es una especie de dibujo al azar, una estructura que tiene que ver con lo caótico, pero también con la fatalidad.

“Es algo que se refleja, que se repite, que cambia. Tiene que ver con el movimiento de mi cuerpo, cómo puedo tener una presencia dentro de la realidad. La violencia que vivimos y la necesidad de detenerla ensambla mi trabajo”.
En sus pinturas, la superposición de capas, veladuras y trazos construye espacios de profundidad y movimiento; mientras que en sus esculturas explora el volumen y las posibilidades expresivas de materiales como la madera y el metal.
Motivos como puentes, árboles, arquitecturas y redes aparecen de manera recurrente, tejiendo un universo visual donde memoria, materia y experiencia convergen.
El egresado de Artes Visuales de la Academia de San Carlos de la UNAM, que amplió sus estudios en la Accademia delle Belle Arti de Bolonia (Italia), resaltó que su principal preocupación es que su obra funcione, que tengan capacidad de habitar el espacio y asombrar al espectador.
“Entre los temas que me interesa explorar está hacer un cuerpo de obra con un juego político, algo muy necesario para el arte, darle un giro. Y me gusta el arte público, porque da la oportunidad de entregar trabajos para millones de personas”.

Aclaró que busca además una variedad en la experimentación técnica. “Desde nuevos pigmentos sobre telas, hasta estructuras de metal complicadas. Tengo un equipo de herreros que desarrolla las piezas que yo hago en maquetas. Eso habla de trabajo colectivo”.
Quien desde finales de los años 70 ha exhibido en los principales museos y espacios culturales de México y el extranjero, indicó que, para él, la escultura
es una necesidad de la presencia. La figura se fue saliendo de los cuadros a lo tridimensional, el cuerpo que puede entrar en el espacio”.
El creador detalló su obra Red codex, en la que trabajó durante varios años, y es la pieza central de la muestra. “Es un experimento que hice como arte abstracto, aunque tiene figuras humanas; son retratos inspirados en miembros de mi familia.
“Son 10 cuadros con un fondo rojo, muy encendido; y estoy probando elementos gestuales, que son como las manchas y el trazo de las redes. Es como un conjunto que se refuerza, que puede dialogar entre sí. El orden de los cuadros puede cambiar, alterando el sentido y puede sugerir diferentes cosas”, señala.
Castro Leñero habló además de la escultura Templo. “Es como una banqueta grande. Forma parte de una serie que hice pensando en la posibilidad de que fueran construidas en otro formato. Creo que las piezas pueden tener una posibilidad, una carga de poder ser amplificadas, incluso integradas a la ciudad. Es importante que estén en el espacio público”.
Expresa que sus esculturas son más sólidas, más geométricas.
“También forman un núcleo. Esta serie la puse hace años en el centro de la ciudad, al lado de la Torre Latino. Eran 12 piezas. Aquí tengo cuatro elementos. El título era Constelación.
“Mi idea es crear diferentes personajes, pero dentro de un mismo juego. Siento que la exposición es una especie de tablero de un juego y yo voy colocando las piezas. Es algo que me da mucha acción y energía”, concluye.