Sepultan a José Gabriel y Juan Carlos, víctimas fatales de la explosión en Zaragoza
José Gabriel y Juan Carlos, víctimas de la explosión en Zaragoza, fueron sepultados en Texcoco e Ixtapaluca. Sus familias exigen justicia y apoyo.

Luego de tres días luchando por su vida, José Gabriel Hernández, de 17 años, y Juan Carlos Bonilla Sánchez, de 41, fallecieron a causa de las graves quemaduras que sufrieron tras la explosión de una pipa en la calzada Ignacio Zaragoza, ocurrida el pasado miércoles.
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Durante la noche del sábado, llegó el cuerpo de Juan Carlos, comerciante, quien fue alcanzado por el fuego cuando regresaba de la Central de Abastos en compañía de su hijo, Juan Ángel. De acuerdo con sus familiares, el menor se encuentra estable y en recuperación.
El cuerpo de Juan Carlos fue velado en el municipio de Texcoco y, alrededor de las 14:00 horas, partió hacia la iglesia de Coatlinchán, donde se celebró una misa de cuerpo presente. Posteriormente, fue sepultado en un panteón cercano.
La familia, que solicitó que el funeral se realizara de forma privada, comentó que, hasta el momento, ningún representante de la empresa propietaria de la pipa se ha acercado a dialogar con ellos.
Asimismo, confirmaron que Juan Ángel evoluciona favorablemente. Cabe recordar que padre e hijo, ambos comerciantes, fueron alcanzados por la explosión mientras regresaban a casa.
Por otro lado, el cuerpo de José Gabriel Hernández, estudiante del CECyT 7 del Instituto Politécnico Nacional, llegó a su domicilio en el municipio de Ixtapaluca.
Su familia también pidió privacidad y declinó ofrecer declaraciones. Se realizó una misa de cuerpo presente y, posteriormente, el joven fue sepultado en el panteón local.
Amigos y vecinos lamentaron profundamente el fallecimiento de José Gabriel, a quien recordaron como un joven amable, educado y honesto.
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“Sé que estudiaba, no exactamente qué, pero era un niño muy tranquilo, trabajador… un clientecito de aquí de la tienda. Imagínese, hay gente que no se dedica a nada y ahí sigue, y este niño, que era un amor, callado, respetuoso... A veces le daba de más en el cambio y me lo regresaba. Honesto. Es una familia de lo mejor que hay”, expresó María Eugenia Morales, vecina de la familia.
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