¡Jo, jo, jo! Llegó Santa Claus a la explanada de la Cuauhtémoc
Los ambientes que se recrean en cada uno de los espacios en los que Papá Noel convive con los pequeños los hay para todos los gustos, desde el tradicional trineo y renos hasta uno de Tortugas Ninja, Toy Story y y Mario Bros

CIUDAD DE MÉXICO
Cada diciembre, desde hace seis años, Juan Carlos, dedicado a la lucha libre y a la herrería, de 30 años de edad, le da vida a Santa Claus, un personaje que aman los niños porque les deja regalos por su buen comportamiento.
El “Vikingo” vive en la colonia Obrera, pero a diario llega a un costado de la explanada de la alcaldía Cuauhtémoc, donde se instalaron unas 30 escenografías para que los pequeños se tomen la foto con “Papá Noel” o con los Reyes Magos, quienes no tardarán en llegar a ese punto, una vez pasado el año nuevo.
“Jo jo jo joooo” es la risa con la que Juan Carlos y el resto de los Santa Claus que se alojan en este lugar atraen a chicos y a grandes, quienes buscan al más apuesto, al más gordo o al que tenga las mejillas más sonrosadas y regordetas.
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Inmersos en el mágico momento de la Navidad, los visitantes llegan a la feria, que va desde la calle Luis Donaldo Colosio, donde inicia la Avenida de los Insurgentes hasta la explanada de la alcaldía, y hasta Puente de Alvarado, y pueden optar por uno u otro Santa Claus para tomarse la foto y comprarla por 120 pesos
Pero si no tienen dinero para pagarla, con una "cooperación" se les dejar tomar fotografías con sus cámaras digitales, pero desde abajo del escenario, no arriba.
Los ambientes que se recrean en cada uno de los espacios en los que Papá Noel convive con los pequeños los hay para todos los gustos, desde el tradicional trineo y renos hasta uno de Tortugas Ninja, Toy Story y y Mario Bros, así como con personajes como los de la película Frozen.
Además de ganar dinero, por necesidad, dice Juan Carlos, también le gusta representar a Papá Noel, "porque es bellísimo escuchar la voz de los peques, sus peticiones, cómo te miran, cómo creen en quien eres, cuando piden regalos y nosotros les decimos que se porten bien”
Llegan corriendo, dicen: ¡Es Santa Claus!, te abrazan y te piden lo que quieren”, contó a Notimex.
Ricardo, un pequeño de apenas ocho años de edad mira cómo se montan las escenografías, pero eso no lo hace dejar de crear en que sí existe Santa Claus, aunque haya muchos en ese lugar.
Él y su mamá también trabajan en la feria, en un pequeño puesto donde pintan las caras con el personaje que quieras. No le importa cuántos Santas haya ahí, él tiene la certeza de que le traerán regalos porque se portó muy bien este año.