Infractores de Ley de Cultura Cívica, dedican 3 mil horas para limpiar el Centro

Unas 520 personas fueron sancionadas con trabajo comunitario de mayo de 2021 a febrero de 2022

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En el Jardín Obispo, los infractores que cumplieron con su trabajo comunitario el 1 de marzo regaron las áreas verdes. Foto: Elizabeth Velázquez

CIUDAD DE MÉXICO.

Un grupo de 520 infractores de la Ley de Cultura Cívica ya dedicó, en conjunto, al menos, tres mil 120 horas de su vida haciendo trabajo comunitario para preservar el patrimonio del Centro Histórico.

Entre mayo de 2021 y febrero de 2022, los infractores han barrido, regado, tallado o limpiado diferentes espacios públicos como plazas, calles, áreas verdes y mobiliario urbano como parte de su pago por cometer faltas cívicas como orinar o ingerir bebidas alcohólicas en la vía pública, así como agredir a policías, franelear, vender en la calle sin autorización, entre otras.

El señor Héctor Fortanel, vecino de Xochimilco, fue remitido al Juzgado Cívico por tronar un cohete durante los festejos de San Judas Tadeo el 28 de febrero.

Cuenta que metió el petardo dentro de un tubo metálico por lo que la explosión fue más escandalosa y los policías lo remitieron al Juzgado Cívico.

El juez le dio dos opciones: quedarse arrestado 24 horas o cumplir con 12 horas de trabajo comunitario dando mantenimiento a los espacios públicos en el Centro.

El 1 de marzo, Fortanel acudió a cumplir sus primeras seis horas de trabajo comunitario. Primero regó áreas verdes en el Jardín del Obispo en la colonia Guerrero y luego fue trasladado a la calle República de Argentina para limpiar las vitrinas arqueológicas del Templo Mayor.

Yo creo que esto es correcto y nos sirve a todos para seguir adelante”, expresó.

Antonio Díaz, vecino de Azcapotzalco, se vio involucrado en un incidente en el Metro Tacuba en donde hubo empujones y tocamientos. Fue sancionado con seis horas de trabajo comunitario y también cubrió su horario el 1 de marzo.

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También tuvieron que tallar las vitrinas de la zona arqueológica del Templo Mayor, bajo la supervisión de funcionarios. Foto: Elizabeth Velázquez

Un policía dice que vio que yo le agarré una parte a un muchacho, al frente, pero yo iba atrás y a mí me iban agarrando las nalgas;  yo le dije no es eso (tocamientos), yo no estaba haciendo nada malo... pero por eso estoy aquí”, dijo.

El Juez Cívico emite una orden a los infractores quienes se tienen que presentar al punto que se les indique. En el lugar los espera personal de la Autoridad del Centro Histórico (ACH) y de la Consejería Jurídica del Gobierno de la Ciudad de México.

El personal de la ACH les entrega careta, cubrebocas y herramientas como mangueras, escobas, cubetas, trapeadores, jaladores, rastrillos para que puedan realizar el trabajo, les dan indicaciones sobre lo que tiene que hacer y supervisan que lo hagan correctamente.

Mientras que el personal de la Consejería Jurídica recibe la documentación, verifica que cumplan la sanción, emiten un documento sellado y firmado, el cual tienen que regresar al Juez Cívico para que culminen el proceso.

En caso de que los infractores no acudan a cumplir el trabajo comunitario, el juez envía policías a su domicilio para que se presenten y les reprograma la cita.

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