¿Dónde están los restos de mi padre?
Elisa Aguilar Funes y su hermana, el duelo ha sido aún más doloroso, marcado por una angustia que trasciende la pérdida: la desaparición de los restos de su padre, Guillermo Aguilar

La muerte de un ser querido es, por sí misma, una experiencia desgarradora. Sin embargo, para Elisa Aguilar Funes y su hermana, el duelo ha sido aún más doloroso, marcado por una angustia que trasciende la pérdida: la desaparición de los restos de su padre, Guillermo Aguilar.
Lo que debería haber sido su descanso eterno en el Panteón San José de Iztacalco, se ha convertido en un misterio desconcertante, agravado por la indiferencia y la ineficiencia de las autoridades de la alcaldía Iztacalco y de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México.
Desde hace dos años, las hermanas se enfrentan a un calvario que parece no tener fin, lo que comenzó como una visita más a la tumba de su padre, se convirtió en el inicio de una pesadilla al descubrir que los restos no estaban en su lugar. La posibilidad de que la tumba de su padre haya sido profanada o que se hayan depositado otros restos encima, sólo ha añadido más dolor a su ya frágil estado emocional.
“El año pasado, un poco después del día del padre, mi hermana fue a su, a la tumba de mi papá Guillermo Aguilar, en el Panteón de San José Iztacalco y no encontró su tumba, hizo una reclamación para encontrar los restos. La administración del Panteón no dio respuesta y levantó, pues una denuncia en el Ministerio público de la alcaldía de Iztacalco”, aseguró Elisa Aguilar.
La burocracia, la falta de respuestas claras por parte de la alcaldía de Iztacalco y la inacción de la Fiscalía de la Ciudad de México han dejado a las hermanas en una situación desesperante.
“Mi papá fue una persona, sigue siendo una persona, aunque esté muerto, muy importante en mi vida con un impacto real y que no pueda descansar ni en nuestra memoria ni en nuestros recuerdos, realmente es muy doloroso, no, o sea, todos los pendientes que dejó se hacen más grandes, sabiendo que ni siquiera sus restos los pudimos convertir en cenizas y ya no soltarlos”.
Pese a sus esfuerzos incansables, hasta el momento no hay una conclusión sobre lo que ocurrió, el hecho de que los funcionarios del panteón que pudieron haber tenido responsabilidad en la desaparición ya no trabajan en el panteón San José.
El tormento de las hermanas Aguilar Funes no se limita únicamente a la incertidumbre sobre el paradero de los restos de su padre; También es un reflejo de las fallas estructurales en las que está inmerso el sistema judicial y administrativo en México.
Lo que comenzó como una búsqueda para cerrar un ciclo natural de duelo, se ha convertido en una lucha contra un muro de silencio y desinterés que parece infranqueable.
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jcp
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