Desaparecidos y sin identificar en el Instituto de Ciencias Forenses de la CDMX
El cuerpo de Julio César permaneció 10 meses como desconocido; más casos como este han sido registrados por activistas y organizaciones civiles

Julio César Cervantes Cabañas fue reportado como desaparecido hace más de tres años y en enero de este 2024 su cuerpo llegó al Instituto de Ciencias Forenses (Incifo), sin embargo, debieron pasar diez meses para que su madre fuera informada de que el cuerpo del joven había sido localizado.
Ello, a pesar de que Laura Cabañas desde la desaparición de su hijo aportó todos los datos necesarios para que las autoridades pudieran localizarlo o identificarlo.
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Tras ser notificada por elementos de la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México (FGJCDMX), Laura Cabañas acudió al Instituto de Ciencias Forenses (Incifo) para recoger el cuerpo de su hijo, pero esto no ha sido posible debido a que fue donado para investigaciones médicas al Instituto Politécnico Nacional (IPN).
HAY MÁS CASOS
La historia de Laura y su hijo Julio no es aislada: en ocho años, colectivos dedicados a la búsqueda de personas desaparecidas y al apoyo de personas en situación vulnerable han logrado recuperar 73 cuerpos de personas sin identificar en el Incifo.
Además, el 3 de noviembre pasado, este diario informó que en ocho años la activista Kenya Cuevas había recuperado 69 cuerpos de integrantes de la comunidad LGBTQ+ que estaban sin identificar en el Incifo.
Jaqueline Palmeros, presidenta del colectivo Una Luz en el Camino, aseguró que desde que inició su activismo –tras la desaparición de su hija, Monserrat Uribe, en julio de 2020– ha documentado cuatro casos como el de Julio, en los cuales los cuerpos fueron donados para estudios y después identificados por sus familiares.
Lo que nos llama la atención y deja notar es que entonces es mentira que tengan una base de datos aquí con toda la información de las personas que estamos buscando.
Estamos hablando de más de cinco mil familias en la Ciudad de México, tan solo en la Ciudad de México, que deberían de tener ingresados sus perfiles genéticos y sus huellas dactilares”, declaró.
En años anteriores el Incifo informó que estaban instalado un software que les permitiría la identificación de personas desaparecidas en unas cuantas horas, denominada Base de Datos Ante Mortem y Post Mortem (AM-PM)”.
Además, en su página web, el Incifo, que depende del Poder Judicial local, señala que cuenta con un departamento de Identificación que se encarga de estudiar cadáveres desconocidos y formar un expediente para confrontar con la información de los familiares.
Si fuese así, las huellas de Julio Cabañas, el hijo de la compañera, que estuvieron desde hace meses, desde hace un año, ellos hubieran sabido que había una carpeta de investigación abierta y no lo hubieran donado al Politécnico”.
Creemos que hay un rango muy alarmante de tiempo que tardan en hacer estas pruebas genéticas cuando las obtienen, porque también la Fiscalía tuvo que venir a sacar su propia prueba para hacerle el perfil genético, porque lo habían donado sin siquiera extraerle alguna prueba para que después pudieran hacer la identificación mediante perfil genético ADN”, expuso.
Consultado al respecto, un trabajador del Incifo aseguró que el problema radica en que la FGJCDMX tarda en responder meses, o a veces ni lo hacen, los oficios que se les envían para la identificación de cuerpos que están en calidad de desconocidos.
Nosotros enviamos toda la información que se solicita para la colaboración de personas sin identificar, pero las repuestas tardan mucho, a veces ni llegan, entonces algo está fallando en la Fiscalía”, refirió el empleado, quien pidió guardar el anonimato.
El abogado Luis Romero aseguró que la falla en la identificación de cuerpos es de “todas las instituciones que colaboran en el proceso”.
Agregó: “Es muy fácil siempre culpar al de enfrente, pero qué estoy haciendo mal yo, esa debería ser la pregunta de todas las instituciones. De qué sirve que se presuma tanta colaboración, si al final no se hace efectiva.
Más que protocolos, necesitamos una ley que incluso prevea sanciones para los servidores públicos que no cumplan con el protocolo de identificación de cuerpos, con ello estoy seguro que se reintegran muchas víctimas a familias que están en las calles aún buscándolos”, dijo el abogado.
EL CASO
Laura narró que el 1 de noviembre agentes de la Policía de Investigación llegaron a su casa para notificarle que habían localizado el cuerpo de su hijo que desapareció el 20 de septiembre de 2021. Un día después acudió al Incifo a reconocer el cuerpo.
Hace una semana el cadáver regresó al Incifo, pero no se lo entregaron porque los peritos necesitan revertir el proceso que se le hizo para evitar que se descompusiera.
Me dicen que no me lo pueden entregar porque le pusieron unos reactivos, porque lo donaron y lo que yo quiero saber es con autorización de quién”, dijo la mujer de 72 años.
(No lo habían identificado) teniendo aquí todos los datos de mi hijo: su ADN, sus huellas, su dentadura, todos sus datos, su tipo de sangre; todo lo que me solicitaron yo lo traje aquí porque yo ya había venido en otras ocasiones.
Julio tenía 49 años cuando se le vio por última vez en la colonia Molino de Santo Domingo, alcaldía Álvaro Obregón.
Lo mandé por un refresco. Mi hijo tenía una discapacidad, pero no tan agravada, tuvo un golpe, se cayó a los 17 años, tuvo una regresión y quedó en una edad de 10, 12 años”, detalló su mamá.
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*mcam