Créditos impagables en el INVI
Tras años de pagar, beneficiarios de este organismo de la CDMX han visto cómo su deuda no sólo no se reduce sino que se incrementa

Los préstamos del Instituto de la Vivienda (INVI) otorgados a quienes aspiran a un hogar propio se han convertido en una deuda que parece no tener fin.
Aunque institucionalmente se manejan como créditos sin intereses, su esquema de cobro basado en Unidades de Medida y Actualización (UMA) provoca que, año con año, el saldo total se mantenga o incremente, a pesar de los beneficiarios mantengan sus pagos constantes.
Uno de esos casos es el de Antonio, vecino de la unidad Campo Tortuguero, quien en 2015 recibió un préstamo de siete mil 161 UMA, equivalentes en ese entonces a 502 mil pesos.
Tras 11 años de aportaciones constantes que suman 242 mil pesos, su deuda actual no bajó; al contrario, hoy debe 531 mil 706 pesos. Después de una década de pagos debe más que al principio.
Ana María Pérez, habitante de la Unidad San Marcos en Azcapotzalco, vive una situación similar: Al iniciar su crédito, hace 21 años, su deuda era de 162 mil 698 pesos, tres mil 477 UMA. A la fecha ha pagado 201 mil pesos, pero el INVI le reporta que aún le faltan 146 mil pesos por liquidar, mil 245 UMA.
“Yo soy ama de casa, soy separada y literal vivo con lo que me da mi expareja y (la actualización de la deuda cada año y el incremento de mensualidades) me afecta muchísimo, porque hay veces que me quedo en ceros después de pagar la mensualidad”, contó a Excélsior.
“Considero que ya me tendrían que condonar la deuda, yo necesito el dinero para apoyar a mi hijo de 18 años que está estudiando”.
Enrique Fonseca, de profesión maestro, recibió hace 21 años 217 mil pesos, cuatro mil 658 UMA, y hasta el momento ha abonado 270 mil pesos, pero su estado de cuenta indica que le restan 200 mil pesos más por cubrir en los próximos nueve años mil 689 UMA.
“Haciendo la comparativa, nosotros ya sobrepasamos el monto del crédito, digámoslo así, pero faltan nueve años donde tengo que pagar prácticamente otros 200 mil pesos”, narró.
El esquema de pagos
Verónica Ramos, de la Asamblea de Barrios y del Frente de Organizaciones Sociales en Defensa de Azcapotzalco, explicó que las actualizaciones de la UMA, que en años recientes ha tenido incrementos de entre 7.3% y 7.8%, actúan sobre los saldos finales de los beneficiarios.
“Las reglas de operación establecen que los créditos del INVI son con 0% intereses, sin embargo, las actualizaciones de la UMA incrementan cada año tanto las mensualidades como los saldos finales de los beneficiarios”, apuntó.
Esto genera casos como el de José Antonio Ontiveros, quien en cuatro años ha pagado 75 mil pesos de un monto original de 476 mil pesos, cuatro mil 942 UMA, pero hoy su adeudo se sitúa en 513 mil pesos, cuatro mil 379 UMA.
“Yo solicitaría (al INVI) que no haya este tipo de costos tan altos, que no haya deudas indexadas crecientes, porque al final, aunque ellos dicen que no son intereses, pues sí, hay un crecimiento constante”, resaltó.
“Aunque ellos dicen que es por la inflación, pues también que se den cuenta que no siempre los salarios crecen en la misma proporción”.
Analizan cambios
El 14 de abril, el secretario de Vivienda y director general del INVI, Inti Muñoz, sostuvo una reunión con diputados locales y organizaciones civiles.
La petición central fue modificar el esquema de cobro para que sea en pesos y no en UMA.
Muñoz señaló que el planteamiento está bajo análisis, aunque sostuvo que el sistema actual no presenta incrementos desmedidos o impagables.
“Es un planteamiento que estamos analizando desde hace varios meses; ha habido distintas mesas de diálogo (...) Lo estamos analizando, pero sí tenemos una valoración distinta: no hay un incremento desmedido o impagable o que duplique lo que se paga en ningún momento”, aseguró el funcionario.
Argumentó que existen incentivos, como descuentos de 20% por mensualidades adelantadas o la condonación de 15% restante al cubrir el 85% del crédito sin caer en mora.
Sin embargo, los beneficiarios entrevistados señalaron que su situación económica les impide adelantar pagos y rara vez cumplen con los requisitos para las condonaciones.
Además, Guadalupe Reynoso, del Frente de Organizaciones Sociales, narró cómo beneficiarios que intentan liquidar su deuda en enero son obligados a esperar hasta marzo, una vez que la UMA se ha actualizado, lo que eleva el monto final por encima de sus ahorros.
“Cuando regresó y le dieron el nuevo monto, en marzo, ya no le alcanzaba el dinero para liquidar la deuda”, detalló.
El próximo 6 de mayo se llevará a cabo una nueva mesa de trabajo en el Congreso local para dar seguimiento a este conflicto habitacional.