Chinos pasan millones en cash de mano en mano; también drogas y animales exóticos

Una célula identificada por la Sedena ofrece en la CDMX servicios de entrega y recepción de grandes cantidades de dinero a criminales y empresas

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Pese a que las autoridades mexicanas le han dado severos golpes, una célula de personas de origen chino continúa recibiendo y entregando grandes sumas de dinero en varios puntos de la Ciudad de México.

Un reporte obtenido de los correos electrónicos hackeados por Guacamaya, revela que la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tiene identificada a la organización y le da seguimiento a sus actividades ilícitas, entre éstas, el tráfico de droga y de animales exóticos, de colmillos de tigre y vesículas biliares de oso.

Al vigilar a un grupo independiente de narcotraficantes que manda estupefacientes de Sudamérica a México, los militares detectaron que la célula de chinos facilita el pago de la droga adquirida en esa región del continente, así como el cobro de la misma a los compradores en Estados Unidos.

“Trabajan para cualquier organización (no necesariamente sólo para las dedicadas al narcotráfico), que requiera el manejo de dinero entre Estados Unidos, México, Centro y Sudamérica”, indica el documento obtenido por Excélsior. Eso incluye a organizaciones criminales, personas físicas o empresas que buscan evadir el sistema financiero y fiscal.

Estos intermediarios en transacciones financieras utilizan el método conocido como hawala, que evade el sistema bancario al ser prácticamente una entrega de mano en mano por la que se cobra una comisión.

El dinero es movido previa coordinación vía telefónica con su jefe (en chino). El efectivo, por lo general dólares, es entregado o recibido en tiendas o plazas comerciales, a través de maletas de viaje, mochilas, bolsas y vehículos con compartimentos ocultos. “Al parecer, el dinero es resguardado en el departamento de un complejo (cercano al lugar de entrega y recepción)”, se señala.

La célula de la CDMX mantiene comunicación con contactos en Chihuahua; Cancún, Quintana Roo; Reynosa y Tampico, Tamaulipas; Zacatecas; Toluca, Edomex; Mexicali, Baja California; Saltillo, Coahuila; Tapachula, Chiapas y Querétaro. También tienen cómplices en ciudades de Guatemala, Ecuador, Colombia, Chile y Hong Kong. En Estados Unidos, en Atlanta, Los Ángeles, Chicago, Houston y Nueva York.

Se destaca que, en febrero de 2018, autoridades mexicanas identificaron un grupo de chinos que recibía y entregaba grandes cantidades de efectivo en Polanco, Tlalpan y la Zona Rosa.

En marzo de ese año, un juez federal autorizó la intervención telefónica de ocho números vinculados con la organización.

“La información de inteligencia, los datos generados en la intervención, junto con las actividades de vigilancia y seguimiento, permitieron identificar los procedimientos, las personas, vehículos y domicilios empleados para esta actividad”, se indica.

Tras el cateo de nueve inmuebles, el 25 de mayo de 2018 se detuvo a seis personas; aseguraron nueve vehículos, dos inmuebles y más de 184 millones de pesos, que también había en dólares y bolívares venezolanos. Tres días después, en otro operativo aseguraron un arma corta, ocho vehículos y tres inmuebles; así como 22 millones de pesos decomisados.

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¿Qué es el hawala?

Es un método tradicional e informal de envío de dinero, paralelo a cualquier sistema bancario y extendido en el Golfo Pérsico, el cuerno de África, el sur de Asia y el mundo oriental.

El sistema se basa en los valores y la confianza compartida entre los intermediarios, halawadars.

Por ejemplo, una persona en una ciudad puede enviar dinero, a otra parte del mundo, sin necesidad de abrir una cuenta bancaria. Sólo contacta a un hawaladar y le entrega el dinero en dólares con una contraseña previamente acordada entre el emisor y el receptor, y que el hawaladar conoce.

De acuerdo con la BBC, el hawaladar local entrará en contacto con un colega en la ciudad destino del dinero para comunicarle el monto y la contraseña. El segundo hawaladar le entregará al destinatario el monto en dólares o en moneda local.

Para asegurarse de que es la persona, le preguntará por la contraseña. Toda la transacción se hace en horas y los hawaladars se quedan con una comisión.

El emisor se ahorra las comisiones de los bancos tradicionales y el receptor puede hacer uso del dinero de inmediato y como mejor le convenga.

Andrés Mendoza

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