Calles de Iztacalco reflejan el abandono de la alcaldesa Lourdes Paz
Iztacalco se hunde en el abandono: calles destrozadas, baches, basura y promesas incumplidas desesperan a vecinos.

Iztacalco, una de las demarcaciones más pequeñas de la Ciudad de México, se hunde literal y figuradamente en el abandono. Las colonias Agrícola Oriental y Agrícola Pantitlán se han convertido en el retrato más fiel del desdén institucional.
Baches, hundimientos, basura y una gestión que parece mirar hacia otro lado son hoy el sello de la administración de la alcaldesa Lourdes Paz Reyes, quien pese a sus promesas de “transformar la movilidad y la infraestructura urbana”, ha condenado a miles de vecinos a transitar entre escombros, charcos y la desesperanza.
Calles como un campo minado
En la esquina de Calle Cuatro y Avenida Puebla, en la colonia Agrícola Pantitlán, el paisaje es un campo minado de cráteres. Los trabajos inconclusos de drenaje han dejado hundimientos tan profundos que más de un peatón ha terminado en el suelo.
Las víctimas, en su mayoría adultos mayores, tropiezan con el pavimento roto, se fracturan o, en el peor de los casos, quedan expuestos a ser atropellados en calles de alto tránsito.
“Uno de mis vecinos ya se cayó dos veces”, relata Gustavo Pérez, habitante de la zona. “Las personas grandes no ven bien y se tropiezan. Hemos pedido ayuda, pero la alcaldía brilla por su ausencia”.
Parece ‘zona de guerra’
Apenas unos metros más allá, la calle Agua Caliente es descrita por sus vecinos como “una zona de guerra”. Ahí, donde la alcaldía presume avances en infraestructura, lo que abundan son los hoyos, los escombros y las quejas.
Los automovilistas que circulan por esta vialidad pagan caro el costo del abandono: suspensiones rotas, llantas ponchadas y reparaciones que vacían los bolsillos.
“Los carros se descomponen, ha habido choques de todo tipo”, denuncia Dalia Franco, vecina de Agrícola Pantitlán. “Se ha reportado varias veces a la alcaldía, pero ni siquiera han venido a revisar. No se toman la molestia”.
Vecinos tapan baches

El hartazgo ha llevado a algunos vecinos a organizarse y tapar los baches por cuenta propia. Sin embargo, en lugar de recibir apoyo, han sido amenazados con ser detenidos por policías de la alcaldía, bajo el argumento de “intervención no autorizada en la vía pública”.
Un acto de cinismo institucional que exhibe la distancia entre la administración de Paz Reyes y las necesidades reales de sus gobernados.
A poco más de tres kilómetros, en la colonia Agrícola Oriental, el escenario se repite. Las calles lucen cubiertas de basura, los baches se multiplican y los vecinos recurren a improvisadas barricadas para evitar accidentes.
Es la anarquía urbana que deja la ausencia de autoridad: una alcaldía que promete tecnología de punta para el bacheo, pero que no puede garantizar ni siquiera el paso seguro de un peatón.
¿Y las promesas de la alcaldesa?
Las promesas de la alcaldesa son ya una burla recurrente entre los iztacalquenses. En septiembre, Lourdes Paz Reyes anunció con bombo y platillo un supuesto plan de “bacheo masivo con tecnología de vanguardia” que, según dijo, mejoraría la calidad y durabilidad de las vialidades. Hoy, con octubre por terminar, ni las máquinas ni las cuadrillas han aparecido por las colonias populares.
No es un secreto que el discurso oficial habla de “obras intensivas para mejorar la movilidad y la seguridad vial”, pero las únicas obras visibles son los parches improvisados, los montones de tierra y los drenajes mal colocados.
En Iztacalco, la movilidad no mejora: se arrastra entre baches, se hunde entre los socavones y tropieza con la indiferencia. Mientras tanto, el silencio de Lourdes Paz Reyes se vuelve ensordecedor. No hay respuesta a los oficios vecinales, no hay visitas a las zonas afectadas, no hay una mínima empatía con quienes viven día a día los efectos de su omisión.
La administración de Paz Reyes ha convertido el abandono en política pública y la indiferencia en su carta de presentación. En lugar de atender las denuncias, prefiere criminalizar la participación ciudadana. Amenaza a quienes intentan arreglar su entorno, ignora los reportes y presume avances que sólo existen en los boletines de prensa.
En las colonias Agrícola Oriental y Agrícola Pantitlán, los vecinos no piden milagros: piden calles transitables, alumbrado digno y atención. Pero el gobierno local parece empeñado en demostrar que la desidia también puede tener nombre y apellido…Lourdes Paz Reyes.
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