Ambulantaje toma acceso a urgencias en Eje 10
A pesar del operativo de la SSP para dar fluidez vehicular, la gente espera el transporte público en el segundo carril

CIUDAD DE MÉXICO.
Aunque la Policía capitalina aplicó un operativo para dar fluidez vial al Eje 10 Sur y las calles Fraternidad e Iglesia, pues infraccionó y remolcó vehículos estacionados en lugar prohibido, el caos sigue en la zona y uno de los principales motivos es el comercio informal.
Vendedores ambulantes tienen copado el Eje 10 Sur Río Magdalena, lo que contribuye al caos vehicular, riesgo de accidentes, inseguridad y pérdida del espacio público.
Los comerciantes se han apropiado de la banqueta y un carril vehicular del eje vial entre las calles Iglesia y Fraternidad, justo frente a los hospitales General de Zona 8 y Gineco Obstetricia 4 del IMSS, en la delegación Álvaro Obregón.
El problema del ambulantaje también abarca tramos de las calles Iglesia y Fraternidad.

En Eje 10 Sur Río Magdalena, los ambulantes utilizan un carril vehicular del eje vial para estacionar sus vehículos que usan para transportar sus mercancías o para pernoctar, pues la vendimia se realiza las 24 horas, ya que los hospitales cuentan con servicios de urgencias los 365 días del año.
La bahía vehicular, originalmente diseñada para la circulación de unidades médicas, se ha convertido en un tianguis permanente donde a cualquier hora del día o de la noche caminan decenas de personas, principalmente los usuarios de los hospitales.
Se trata de más de 40 puestos fijos y semifijos en donde se comercializan alimentos como tacos, tortas, pizzas, birria, ensaladas, jugos, frutas, refrescos, dulces y comida chatarra.
También existen puestos de ropa, artículos de higiene personal, medicamentos y cualquier artículo necesario para las personas hospitalizadas o para los familiares que hacen guardia.
También se ofrecen artículos de papelería y fotocopias.
Los vendedores preparan sus alimentos con parrillas, estufas o anafres que utilizan conexiones improvisadas de gas. Y como operan 24 horas, requieren iluminación por lo que, aunque existen medidores, también hay “diablitos”.
Residentes de la zona urgen a las autoridades a ordenar el caos que provocan los ambulantes, porque contribuyen a la inseguridad, accidentes viales, riesgos de protección civil y bloqueo del paso de unidades de emergencia, aseveran.
Exactamente en el mismo perímetro de la clínica están varios puestos de alimentos ilegales, con cero medidas sanitarias y que obstruyen la entrada al área de urgencias. Si tú vienes en tu carro o en un taxi a traer a tu enfermo, se dificulta poder ingresar”, dijo una vecina, quien pidió el anonimato.
Los residentes indicaron que no se trata de desaparecer a estos comerciantes, sino de crear un programa de reordenamiento y reubicación que contemple la reestructuración del Mercado de Tizapán que se ubica unos metros detrás de los hospitales.
Con ello, se relanzaría este centro de abasto para convertirlo en un polo de crecimiento económico, se mejorarían las condiciones de salubridad de los alimentos que consumen los usuarios de los hospitales y mejoraría la vialidad.

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