Video: Rescatan a adulto mayor en Lindavista
De acuerdo con el jefe delegacional, era el único que presentaba signos de vida en la montaña de escombros de Coquimbo

CIUDAD DE MÉXICO
Más de 26 horas José Luis Ponce Yescas estuvo con sus piernas aprisionadas entre vigas de acero y concreto.
Uno de sus costados estuvo presionado por un trozo de madera, probablemente una puerta.
A partir de las 13:14 horas del martes el hombre de 67 años estuvo a oscuras cubierto de polvo, con varios golpes en el cuerpo y con la incertidumbre de no saber si saldría con vida de su encierro.
Ponce Yescas era una de las seis personas que quedaron entre los escombros del edificio de departamentos de siete niveles en Coquimbo 911, en Lindavista, que colapsó piso sobre piso.
De acuerdo con Víctor Hugo Lobo, jefe delegacional en Gustavo A. Madero, Ponce era el único que presentaba signos de vida en la montaña de escombros de Coquimbo.
"Sólo tenemos señales de vida de una persona, con señales de calor, así lo marca también los binomios caninos", expuso el funcionario.
Hasta las 16:00 se mantuvo el suspenso sobre si sería posible liberar a Ponce Yescas con vida.
Fueron más de 24 horas de decenas de llamados a guardar silencio, de brigadistas que entraban y salían de la montaña de escombros, de llegada de perros rastreadores, de llamados de la Policía para replegarse, entrada de ambulancias, y de camiones de carga.
Roberto Alonso Salazar, quien llegó con una brigada desde Guanajuato participó en el rescate del adulto mayor.
"Llegue hasta él. Tenía aprisionadas las extremidades inferiores. Cortamos las vigas y una puerta. Estaba de muy buen ánimo, colaboraba, no decaído", explicó el médico también capacitado en rescate.
El edificio colapsado presentaba riesgo de derrumbe total. Por eso, primero fue apuntalado por bomberos para permitir el trabajo de los rescatistas, que ingresaron uno a uno, turnándose.
"Fue un trabajo coordinado en todo momento. Entrábamos en turnos de 40 minutos", explicó Alonso.
Fue hasta alrededor de las 16:00 cuando el cuerpo de José Luis Ponce Yescas finalmente emergió de los escombros. Fue depositado en la ambulancia entre una lluvia de aplausos y fue llevado a un hospital para iniciar su recuperación.
En contraste, parientes de personas que permanecían atrapadas en los escombros se negaban a aceptar que sus familiares pudieran haber perdido la vida.
Desesperados, discutían y gritaban a policías, rescatistas, funcionarios de gobierno que laboraban, casi artesanalmente, en la remoción de escombros.
Hasta esta tarde noche, los trabajos de búsqueda de sobrevivientes continuaban, aunque las esperanzas de encontrar a alguien vida eran bajas.
Hacia las 19:00 horas una fuerte lluvia se precipitó sobre la zona de Lindavista, interrumpiendo momentáneamente las labores de rescate.
En pleno aguacero dos sacerdotes llegaron al punto del derrumbe, se detuvieron para realizar una oración y lanzar una bendición hacia el edificio colapsado. Aún con el aguacero encima de retiraron del lugar.
Hasta la noche, dos cuerpos sin vida habían sido rescatados de entre los escombros. Un hombre y una mujer de los que no se dieron a conocer sus identidades. Continuaba la busqueda de sobrevivientes, aunque las esperanzas de encontrar a alguien vida eran remotas.
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