Presumen abuso sexual en Montessori Matatena desde hace 10 años

Hay papás cuyos hijos presentan cuadros de trauma por abuso sexual desde hace 10 años y que no sabían dónde había sido el origen

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Aspecto del Colegio Montessori Matatena

CIUDAD DE MÉXICO.

A la marcha que realizaron el jueves pasado los padres de los niños víctimas de agresión sexual en el Colegio Montessori Matatena se presentaron papás cuyos hijos presentan cuadros de trauma por abuso sexual desde hace 10 años y que no sabían dónde había sido el origen.

Así lo reveló Mariana Tovar, madre de uno de los pequeños víctimas de violación y abuso sexual por parte de Leopoldo Rafael Duarte Pereda, en entrevista con Adela Micha en Grupo Imagen Multimedia.

Duarte Pereda, dijo la madre de familia, es un “monstruo” que no forma parte de la plantilla docente de la escuela, sino que es esposo de la directora.

“(Los padres) sabíamos de (que el agresor llevaba en la escuela) tres años, no es que era profesor, es esposo de la dueña; estaba desempleado y la acompañaba a ella. No era personal de la escuela.

Es un monstruo que abusó de la confianza…de que construyeron toda una red de confianza donde todo lo que vimos, pues lo primero que haces es irlo a hablar a la escuela y la escuela siempre te lo regresaba a ti, te culpaba a ti, te decía que eran procesos de desarrollo, que tu hijo está enfermo”, se lamentó Mariana Tovar.

Explicó que debido a que se trata de niños muy pequeños (preescolar), “cuando te enteras (del abuso) ya ha pasado mucho tiempo”, pues a pesar de la comunicación con los hijos todo queda en rumores, a pesar de que “vemos muchos síntomas que no logramos relacionarlos”.

Sin embargo, expuso, el 8 de abril una madre de familia publicó en chat que se confirmaban los rumores, a partir de una grabación en la que su hijo confesaba que había sido víctima de sexo oral por parte del esposo de la directora de la escuela, “en algo que le llama juego del doctor, que le da medicina en la boca”.

A partir de ese momento, en un diálogo más acucioso con su hijo, Mariana Tovar descubrió el abuso de que era víctima su pequeño de 4 años de edad.

“Narra tal cual que los obligan a desnudarse, a pegar sus cuerpos unos con otros, a poner sus manitas en la colita de los demás niños, a reproducir escenas que uno como adulto sabe lo que significan…Situaciones sexuales de juegos, de representación de escenas eróticas, y al final a los niños varones Rafa los obliga a darles sexo oral.”

La madre de familia narró que a partir de ese instante comenzaron las llamadas telefónicas entre los padres de familia afectados y “decidimos que tenemos que detenerlo y que el proceso es la denuncia”, en la que incluyen a la directora del plantel como responsable, porque tenía la custodia de los niños.

En el proceso penal, señaló la madre de familia, Leopoldo Rafael Duarte Pereda “no pidió que se hicieran pruebas para demostrar su inocencia. Él está confiando en que haya algún error de procesos y (por eso es) que le pedimos a la Procuraduría (de la Ciudad de México) sea muy cuidadosa en los procesos”.

Al preguntarle Adela Micha a la mujer sobre si la directora de la escuela Matatena no estaba enterada de la situación, respondió:

“Cuando le pregunté a mi chaparro, me dice: ‘Mami, todas (personal de la escuela) saben de los juegos de Rafa; no sabía a quién ir (acudir).”

Explicó que en esa escuela de áreas abiertas y salones pequeños en la parte superior, que se localizaba en Augusto Rodin y Empresa –ya fue clausurada– había 10 maestros y de 40 a 50 niños.

“Los sacaban en grupitos de tres o cuatro a hacer estas situaciones. Son juegos largos, no son tocamientos bajando una escalera. No es posible que se te desaparezcan cuatro niños.”

Dijo que seis padres de familia son los que han recurrido al sistema de justicia capitalino e interpusieron la denuncia correspondiente, y que otros tantos han pensado en hacer justicia por su propia mano. Incluso, mencionó, “tuvimos que pedir protección para que no lo lincharan (al agresor)”.

Por lo pronto, en lo que se desahoga el proceso penal contra el presunto agresor, los padres y los pequeños se encuentran simultáneamente en un proceso de sanación interna y terapias psicológicas.

dgp