Alfredo Lamont recibe último adiós
Familiares y amigos acudieron a la ceremonia luctuosa del decano de los columnistas

CIUDAD DE MÉXICO.
El corazón del columnista Alfredo Lamont permaneció fuerte durante sus últimos días de vida al igual que su convicción por escribir su columna Sin Maquillaje, que se publicó todos los días durante 70 años y hasta ayer en El Periódico de la Vida Nacional, Excélsior.
Fue su cuerpo lo que se fue agotando producto de una diverticulitis que le provocó un paro respiratorio mientras estaba hospitalizado, señaló su primogénito Alfredo Lamont durante la ceremonia fúnebre del colaborador de esta casa editorial.
Acudieron familiares y amigos del decano de los columnistas, como se le reconoció en agosto de 2014.
Su otro hijo, Federico Lamont, detalló que su padre decidió que las ceremonias fueran en un espacio ubicado en el centro de la ciudad y cercano a la Zona Rosa.
“Él buscó que fuera aquí en la Zona Rosa, porque fue uno de los pioneros que bautizó así a este espacio, junto con José Luis Cuevas; ellos pueden llamarse como los precursores”, dijo.
También dejó dicho a su familia que lo vistieran con esmoquin, de la misma forma en que indicaba el protocolo para los integrantes del Club de Amigos del Buen Vino, del que fue presidente. También presidio el Club de Columnistas del DF.
Antes de que fuera accesible internet y los motores de búsqueda dieran respuesta a las preguntas que surgían de forma cotidiana entre las familias mexicanas, Alfredo Lamont estuvo ahí para responder esas dudas, concluyó Federico Lamont.