Roberto Bolaño: Viajar y leer en el movimiento literario

El autor falleció el 15 de julio del 2003 como consecuencia de una insuficiencia hepática; hoy lo recordamos una década después

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Viajar y leer en el movimiento literario

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de julio.- A 10 años de la muerte de chileno Roberto Bolaño, es trascendente recordar el porqué de su importancia en las letras hispanoamericanas.

Al menos un par de libros se publicaron el año pasado relacionados con el Movimiento Infrarrealista. Un poemario (con algunos facsímiles) de Mario Santiago Papasquiaro titulado “Arte & Basura” y uno acerca de la vida (más allá de Arturo Belano) de Roberto Bolaño titulado “El hijo de míster Playa: una semblanza de Roberto Bolaño”. ¿Estertores mercantiles o genuinos esfuerzos editoriales? Esa es la cuestión. En otras palabras: ¿Destajo editorial de la obra del Movimiento Infrarrealista o genuina necesidad cultural para entender una obra de trascendencia histórica?

En los tiempos del best seller vampírico y la cultura libre en red, comprender la trascendencia histórica de cualquier escritor se ha vuelto un acto en vías de extinción. Es preciso hacer una distinción: la aseveración anterior excluye a los lectores que son la excepción: investigadores académicos y la élite ilustrada inmersa en el proceso cultural literario. Delimitado lo anterior, se presenta la pregunta obligada: ¿cuál es la trascendencia histórica de la obra bolañiana a diez años de su muerte?

Hay que tomar en cuenta tres elementos primordiales para comenzar a dilucidar la pregunta previa: 1) Bolaño se convirtió en objeto de estudio en las universidades después de la obtención del premio Rómulo Gallegos en 1999; 2) consecuentemente, “Los detectives salvajes” se convirtió en el libro heredero de las grandes obras latinoamericanas en la tradición de “Rayuela” y “Cien años de soledad”; 3) la prematura muerte del chileno lo consolidó como un enigma del oficio literario, condición idónea para la construcción de él como mito artístico.

Elementos primordiales que dicen poco, sin embargo. Elementos todos que son la antípoda de la cosmovisión escritural del sudamericano. Porque Bolaño no escribió para recibir premios y convertirse en objeto de estudio universitario. Porque el chileno nunca pretendió construirse un busto de reconocimiento en la abstracción de la memoria colectiva a lado de Cortázar o García Márquez. Porque Bolaño más que construirse como mito literario, quería vivir el mito literario.

La obra de un escritor, entonces, no sólo se convierte de trascendencia histórica por el número de libros que haya vendido o por el número de voces con autoridad que la legitimen. A la sazón, se propone mirar el lado oscuro de la literatura. Ese lado ciego, por intimista y subjetivo, habitado por el lector. Ese lado ciego, por colectivo y disperso, situado en el movimiento literario.

¿Por qué se crean los movimientos literarios? Porque es imposible asegurar que la literatura es una actividad de una sola persona. Porque la literatura, ese río feroz que abreva a infinitas corrientes, es un acto altruista, de bondad, de creatividad. Porque, incluso en el rincón más alejado, leer y escribir literatura es un acto gregario sin parangón. Hay también razones de poder, de autoridad, de legitimidad que subyacen a la creación de un movimiento literario. En otras palabras, no todo lo que brilla es oro en el páramo de los movimientos literarios. A veces, más de lo que se imagina, los movimientos literarios sólo son espacios propensos al autoelogio y la zalamería. Proposición que se falsea en el caso del Movimiento Infrarrealista.

La prematura muerte del chileno lo consolidó como un enigma del oficio literario, condición idónea para la construcción de él como mito artístico

¿Por qué la concepción del quehacer literario como movimiento forma parte del lado oscuro de la obra de Roberto Bolaño? Porque aunque “Los detectives salvajes” es un libro ampliamente leído y estudiado, es una excepción dentro de la obra del chileno. Si se mira de conjunto su obra, ésta sólo ahonda en el llano del movimiento literario en la novela antes mencionada. Su obra, vista más ampliamente, versa en su mayoría acerca de la literatura nazi, si se permite una expresión propia del autor. La literatura nazi como el ejemplo más explícito de los vicios de este quehacer artístico. Su relación con las más altas esferas de poder (desde Pinochet hasta Octavio Paz) y la posibilidad de una terrible deshumanización (recuérdese al personaje de “Estrella distante”). Hasta aquí ese lado ciego colectivo y disperso.   

Por los lares de lo intimista y subjetivo, es indispensable señalarlo en la genuina experiencia del lector. La dinámica literaria impone un diálogo permanente e intermitente entre lector y escritor. Un diálogo silencioso a distancia (¿una llamada telefónica silente?) que construye una sana dependencia. Una enfermedad libre de agonía y suplicio: un cáncer que se esconde donde nadie lo imagina y se apodera de ambos polos.

Nadie mejor para expresar la genuina experiencia del lector que Amalfitano, ánima protagonista de “2666” y “Los sinsabores del verdadero policía”. ¿Qué es lo que han comprendido los lectores de Bolaño? “[…] que un libro era un laberinto y un desierto. Que lo más importante del mundo era leer y viajar, tal vez la misma cosa, sin detenerse nunca. Que al cabo de las lecturas los escritores salían del alma de las piedras, que era donde vivían después de muertos, y se instalaban en el alma de los lectores como en una prisión mullida, pero que después esa prisión se ensanchaba o explotaba. Que todo sistema de escritura es una traición. Que la poesía verdadera vive entre el abismo y la desdicha […] Que la principal enseñanza de la literatura era la valentía, una valentía rara, como un pozo de piedra en medio de un paisaje lacustre, una valentía semejante a un torbellino y a un espejo. Que no era más cómodo leer que escribir. Que leyendo se aprendía a dudar y a recordar. Que la memoria era el amor”.

Viajar y leer en el movimiento literario, esa es la consigna luctuosa y memoriosa que nos recuerda en este día a Bolaño.

gmf 

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