Uniformes sin control: falsos barrenderos exhiben una vulnerabilidad en la CDMX
El asalto en San Juan de Aragón revela cómo la venta libre de uniformes similares a los del personal de limpia facilita robos en la CDMX y genera alerta

El asalto a una vivienda en la colonia San Juan de Aragón, en la alcaldía Gustavo A. Madero, no sólo evidenció un violento modus operandi. También destapó una vulnerabilidad que hoy genera alerta en la Ciudad de México: la facilidad con la que cualquier persona puede adquirir uniformes similares a los del personal de limpia del gobierno capitalino.
Cámaras de seguridad captaron a dos hombres vestidos con uniforme color naranja y logotipos oficiales mientras barrían la banqueta sobre la avenida 611. La escena parecía rutinaria. Minutos después, cuando la propietaria del inmueble llegó a su domicilio, uno de ellos la saludó. En cuanto abrió la puerta, el sujeto corrió e irrumpió en la vivienda. Dentro, ella y su madre fueron amagadas con un arma de fuego.

Las imágenes se viralizaron rápidamente. Lo que aparentaba ser una actividad cotidiana derivó en un asalto ejecutado con precisión, sustentado en la confianza que genera una indumentaria institucional.
El uniforme como herramienta del delito
El caso abrió un debate inmediato: ¿qué tan controlada está la venta de uniformes oficiales en la capital?
Reportes periodísticos y recorridos en distintos mercados de la ciudad revelan que chalecos, camisolas y pantalones con colores y diseños similares a los del personal de limpia pueden adquirirse sin acreditar relación laboral con el Gobierno de la Ciudad de México. No se solicita identificación oficial ni documento alguno que avale pertenencia a una dependencia.
Desde una perspectiva de seguridad, la suplantación mediante indumentaria oficial reduce la percepción de riesgo de las víctimas y permite a los agresores realizar labores de vigilancia previa sin levantar sospechas. En el caso de San Juan de Aragón, los falsos trabajadores permanecieron frente al domicilio durante varios minutos sin generar alertas entre vecinos.

Investigación y detenciones
Tras la difusión de los videos, la Secretaría de Seguridad Ciudadana de la Ciudad de México desplegó labores de inteligencia con apoyo del C2 Norte. El seguimiento de cámaras permitió ubicar un vehículo presuntamente relacionado con los hechos en la alcaldía Iztacalco.
En un operativo realizado sobre Canal de Río Churubusco, policías detuvieron a cinco personas —dos mujeres de 55 y 61 años, y tres hombres de 15, 31 y 38 años— quienes estarían vinculadas con el robo. Durante una revisión preventiva se aseguraron bolsas con mariguana, teléfonos celulares y prendas color naranja similares a las utilizadas durante el asalto.
La investigación continúa en coordinación con la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México para deslindar responsabilidades y determinar posibles vínculos con otros hechos delictivos.

Un problema estructural
Más allá del caso específico, especialistas en seguridad urbana advierten que la venta sin regulación de uniformes con características institucionales representa un área gris en materia de prevención del delito.
El uniforme, concebido para identificar a servidores públicos y generar confianza ciudadana, puede convertirse en una herramienta de engaño cuando no existen mecanismos de control sobre su comercialización ni elementos de autenticación fácilmente verificables para la población.
Recomendaciones a la ciudadanía
Autoridades capitalinas reiteraron algunas medidas básicas de prevención:
- El personal de limpia no tiene autorización para ingresar a domicilios ni para exigir pagos obligatorios.
- Los trabajadores oficiales operan en rutas definidas y suelen estar acompañados de camiones recolectores o carritos plenamente identificados.
- Ante cualquier conducta sospechosa, se debe reportar de inmediato al 911.
El caso de San Juan de Aragón no sólo expone un asalto violento. Coloca sobre la mesa una discusión de fondo: cuando un uniforme puede comprarse sin control, la frontera entre servicio público y simulación criminal se vuelve peligrosamente delgada.
«pev»
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