*No hay que temer a la muerte, porque mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no somos.
Antonio Machado
Mi querido viejo: con motivo de una gripe que se complicó a una persona que yo conozco, y de la cual estuve conversando con amigos, recordé ese refrán que se repite en los primeros meses del año: “enero y febrero, desviejadero”; y después de argumentar un poco, concluimos que ese refrán es del siglo pasado, cuando no había en nuestras casas más calefacción que una chimenea, y las habitaciones eran calientes en verano y frías en invierno, favoreciendo las enfermedades bronquiales y pulmonares; en ese tiempo, nuestros queridos abuelos temían los meses de invierno porque podían enfermar y complicar una simple gripa con resultados fatales; además, entonces no había ni antibióticos (la penicilina se comenzó a usar en México al fin de los años 40) ni otros medicamentos que protegen nuestros bronquios y pulmones.
Pero estamos en el siglo XXI, mi querido viejo, y la realidad es que en todo tiempo debemos cuidar nuestra salud, y si me estás leyendo es porque la has cuidado de tal forma que estás vivo y sano, felicidades.
¿Cómo debemos cuidar la salud en estos meses?, hay dos formas: si queremos seguir haciendo caso a lo que decían nuestros abuelos: “de cuarenta para arriba no te mojes la barriga”, entonces nos encerraremos en casa, cubiertos con cuatro frazadas, nada de actividad física, tomar tés y sopitas calientes y esperar a que salga el sol en abril. Pero si recuerdas que aquí hemos platicado de cómo podemos vivir plenamente esta etapa de la vida, entonces nos alimentaremos bien, con frutas y verduras, carne, pollo y pescado, buenos quesos, un vinito cuando se pueda y muchas sonrisas, programaremos el ejercicio físico que más nos guste (incluso mojarnos la barriga en la alberca), porque tú y yo sabemos que el ejercicio mejora las defensas del organismo frente a los microbios que pululan en el ambiente.
Pero hay a nuestra edad otro factor que es importante tomar en cuenta, querido viejo, y es el miedo a una enfermedad grave o la muerte, lo que es totalmente normal y natural, porque hoy estamos más cerca que hace un año, ¿no? Pero los viejos inteligentes como tú saben que eso es lo que menos nos debe preocupar, ¿por qué?, ¡porque estamos vivos!, y la sentencia de Machado que leíste arriba es totalmente cierta: “mientras somos, la muerte no es, y cuando la muerte es, nosotros no ya somos”, ¿entonces?
Veo en tu cara la sonrisa, porque ese refrán no te convence mucho, y te doy la razón, porque todos tenemos miedos toda la vida, el niño tiene miedo de crecer, el joven tiene miedo al enamorarse, el joven al casarse y emprender un negocio, y nosotros, que ya hemos pasado por todo eso, tenemos miedo a lo que vendrá dentro de poco o dentro de mucho tiempo.
Por eso, mi querido viejo, cuidemos nuestra salud, la física y, sobre todo, la salud mental, con optimismo, con pensamientos positivos, con proyectos optimistas ahora que comienza el año, y con la firme decisión de sacarle el jugo a cada día de nuestra vida.
Y, por supuesto, querido viejo, nos protegeremos de los “chiflones”, de los cambios de temperatura, de los vecinos que estornudan sin cubrirse, y de los pesimistas que todo lo ven negro y presagioso, porque ellos también son contagiosos.
