*La Fuente de Belén, construida entre 1755 y 1760, presenta daños estructurales...
La histórica Fuente de Belén es un claro ejemplo de cómo las instituciones culturales, en especial el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), prometen, postergan y dejan en el abandono el patrimonio; a pesar de que se trata de una fontana construida entre 1755 y 1760, que forma parte del Catálogo Nacional de Monumentos Históricos y que es testigo moribundo del valor arquitectónico de la capital.
Hace medio año, el INAH, ya encabezado por Joel Omar Vázquez Herrera, emitió el boletín No. 387, en el que anunció que “acompañarían la restauración del monumento”, habló de una propuesta preliminar para reubicarlo, aseveró que el personal de la dependencia había realizado el levantamiento tridimensional de la fuente y aseguró que participaban en mesas de trabajo con representantes de la Secretaría de Obras y Servicios de la CDMX y Monex Grupo Financiero —fiduciario de la construcción del Centro de Transferencia Modal (Cetram) Chapultepec— para atender “las necesidades de conservación y reubicación del bien”.
Sin embargo, hace unos días, la dependencia reportó a esta columna, vía transparencia, que el trámite de rescate no se finalizó: “Como resultado de las mesas de trabajo realizadas, se señala que, con fecha 11 de septiembre de 2025, se recibió por parte de Monex Grupo Financiero Fiduciario solicitud de intervención de la fuente. Sin embargo, el trámite quedó inconcluso y a la fecha no se le ha dado seguimiento al mismo por parte del solicitante, ignorándose los motivos correspondientes”.
Significa que el INAH, encargado de proteger y salvaguardar el patrimonio, sencillamente se cruzó de brazos a la espera de que algún alma caritativa continúe con el trámite o les toque el hombro y aporte fondos suficientes para una restauración y posible reubicación.
Aunado a esto, queda una duda en el aire. Mientras que en el comunicado No. 387 se aseguró que recién se había realizado el levantamiento tridimensional del monumento, en el reporte obtenido se aclara que éste fue elaborado desde 2014, por lo que se requerirá “un segundo levantamiento arquitectónico que se pueda realizar en fecha futura mediante la utilización de la misma tecnología”. En fin.
De momento, el INAH tiene claro el problema. La fuente presenta daños estructurales: fractura y hundimiento diferencial, presencia de microflora parásita, aplanados con materiales no compatibles, piezas de cantera que registran pérdidas totales y parciales, exfoliación, erosión y fracturas, así como la pérdida de juntas, de elementos decorativos, de aplanados y la presencia de adendas, oquedades, rayones y suciedad.
¿Será que los responsables del monumento le siguen apostando a que algún sismo derribe la Fuente de Belén, también conocida como Garita de Belén, antiguamente conectada al sistema de acueductos que abastecía de agua a la Ciudad de México y que estuvo en funcionamiento hasta el final del siglo XIX? ¿Cuál es el verdadero plan? ¿Acaso hay alguno?
Ojalá que no ocurra lo mismo que con la recuperación del Centro SCOP o con la reubicación del conjunto escultórico de Cristóbal Colón, dos problemas transexenales que cada día están más lejos de resolverse.
Mientras tanto, Alejandra de la Paz, titular del INBAL, se pasea por Zona Maco y la secretaria de Cultura, Claudia Curiel, se dedica a visitar hallazgos y a encabezar inauguraciones donde no haya cuestionamientos.
MUSEOS ACÉFALOS
Claudia Curiel informó esta semana al periodista Luis Carlos Sánchez (El Heraldo) que Daniel Garza Usabiaga dejó la dirección del Museo del Palacio de Bellas Artes y que pronto dará a conocer a su sustituto.
Esperemos que el nombramiento llegue pronto y que, de paso, anuncie al nuevo director del Museo Nacional de la Estampa (Munae), recinto también acéfalo desde hace semanas.
